“ME VOY A PESCAR”
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 21,1-14
21 Jesús se aparece a siete de sus discípulos 1 Después de esto, Jesús se apareció otra vez a sus discípulos, a orillas del lago de Tiberias. Sucedió de esta manera: 2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, al que llamaban el Gemelo, Natanael, que era de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos de Jesús. 3 Simón Pedro les dijo: –Me voy a pescar. Ellos contestaron: –Nosotros también vamos contigo. Fueron, pues, y subieron a una barca; pero aquella noche no pescaron nada. 4 Cuando comenzaba a amanecer, Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no sabían que fuera él. 5 Jesús les preguntó: –Muchachos, ¿no habéis pescado nada? –Nada –le contestaron. 6 Jesús les dijo: –Echad la red a la derecha de la barca y pescaréis. Así lo hicieron, y luego no podían sacar la red por los muchos peces que habían cogido. 7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús quería mucho le dijo a Pedro: –¡Es el Señor! Apenas oyó Simón Pedro que era el Señor, se vistió, porque estaba sin ropa, y se lanzó al agua. 8 Los otros discípulos llegaron a la playa con la barca, arrastrando la red llena de peces, pues estaban a cien metros escasos de la orilla. 9 Al bajar a tierra encontraron un fuego encendido, con un pez encima, y pan. 10 Jesús les dijo: –Traed algunos peces de los que acabáis de sacar. 11 Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la playa la red llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, la red no se rompió. 12 Jesús les dijo: –Venid a comer. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían que era el Señor. 13 Jesús se acercó, tomó en sus manos el pan y se lo dio; y lo mismo hizo con el pescado. 14 Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de haber resucitado. |
DÍA 10 ABRIL CICLO C
No ha sido una pesadilla. Estos hombres del Mar de Galilea han vivido
durante tres años experiencias inolvidables conviviendo con Jesús.
- Han
escuchado palabras de amor y de perdón, que nunca habían oído; han visto hechos inimaginables e incapaces de
verlos hacer a ningún otro hombre, pero, sobre todo, han visto que lo condenaban a morir crucificado; así lo han
visto, y también sepultado.
·
Jesús los llamó mientras trabajaban en este
Mar de Galilea.
- Se prometieron a sí mismos grandes esperanzas, precisamente, al confundir la
razón de ser, la Vida y el Mensaje de este Hombre; lo comprendieron después de muerto y
Resucitado.
¡Qué fácil es confundir el don de la fe con lo que esperamos desde nuestra razón y
desde nuestro complejo corazón!
- Habían
escuchado: “Id a Galilea, allí me
veréis”, pero la pesadilla era que “todo
había terminado”.
-
Vueltos a su trabajo, dice Pedro: “Me voy a pescar”
El texto del Evangelio sigue poniendo a Pedro como primer protagonista; le
siguen los otros discípulos.
·
¡Cuántas veces, también nosotros, mientras el corazón
late como que “sabe otras verdades”, nos
dejamos llevar de sentimientos y razones, que amagan la sabiduría no
olvidada, y tomamos la iniciativa
de “ir a pescar”!
- Acallar
el corazón y dejarse
llevar de la propia condición humana puede llevar a errar las actitudes
tomadas.
“Muchachos, ¿tenéis pescado?”
-
Lo dice un hombre desde la orilla; tal vez
quería comprarles pescado.
Es curioso que no responda Pedro, sino todos
ellos: “No”.
Es la respuesta que solemos dar cuando nuestra vida está decepcionada tanto por no escuchar la voz del corazón,
como por no ver frutos ni cosecha en el trabajo
propio.
“Echad la red a la
derecha de la barca y encontraréis”
- Tiene su significado echar la red a la
derecha de la barca.
- Al ver el resultado tras obedecer a este
hombre, Juan exclama: “Es el Señor”
- Pedro es
quien se echa al agua y luego acercan la barca los demás.
-
Al llegar a la orilla ven “unas brasas con un pescado puesto encima y pan”
Jesús les dice, a pesar de esto: “Traed de los peces
que acabáis de pescar”
(¿Pueden
significar los 153 la universalidad de las naciones conocidas?)
-
Ninguno de los discípulos se atrevía a
preguntarle quién era, porque sabían que era el Señor.
·
Jesús se
acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
· Jesús resucitado no estará jamás alejado de quien le cree y lo ama.
Jesús había dicho: “Si no creéis en
Mí, creer mis obras”.
Ahora nos dice, además: “Creed a los que dan
testimonio de Mí, por lo que han visto”, si sabéis reconocer lo que me
ha costado convertirlos en testigos.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
virgen, fundadora de los Hijos
LA LUZ DE JESÚS

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