jueves, 16 de abril de 2026

"COMIERON Y SE SACIARON" 

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Juan 6.1-15

Jesús da de comer a una multitud
(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Lc 9.10-17)
6
Después de esto, Jesús se fue a la otra orilla del lago de Galilea (también llamado de Tiberias). Mucha gente le seguía porque habían visto las señales milagrosas que hacía sanando a los enfermos. Jesús subió a un monte y se sentó con sus discípulos. Ya estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar la vista y ver la mucha gente que le seguía, Jesús dijo a Felipe:
–¿Dónde vamos a comprar comida para toda esta gente?
Pero lo dijo por ver qué contestaría Felipe, porque Jesús mismo sabía bien lo que había de hacer. Felipe le respondió:
–Ni siquiera doscientos denarios de pan bastarían para que cada uno recibiese un poco.
Entonces otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:
–Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero ¿qué es esto para tanta gente?
10 Jesús respondió:
–Haced que todos se sienten.
Había mucha hierba en aquel lugar, y se sentaron. Eran unos cinco mil hombres. 11 Jesús tomó en sus manos los panes, y después de dar gracias a Dios los repartió entre los que estaban sentados. Hizo lo mismo con los peces, dándoles todo lo que querían. 12 Cuando estuvieron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos:
–Recoged los trozos sobrantes, para que no se desperdicie nada.
13 Ellos los recogieron, y llenaron doce canastas con los trozos que habían sobrado de los cinco panes de cebada. 14 La gente, al ver esta señal milagrosa hecha por Jesús, decía:
–Verdaderamente este es el profeta que había de venir al mundo.
15 Pero como Jesús se dio cuenta de que querían llevárselo a la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez a lo alto del monte, para estar solo.

 DÍA 17 ABRIL CICLO A

El hecho de la multiplicación de los panes lo vemos repetido en los Evangelios; demuestra la importancia de este “signo” para nuestra fe.

-       Decir que creemos en Dios es saber que la fe es una “actitud permanente de atención a Dios”, porque “su Ser y su Presencia son una revelación constante” en los seres humanos creyentes, que viven a la escucha de esta revelación. Me refiero a:

1)    La Revelación, como contenido objetivo, de lo que ha sido toda la manifestación de Dios saliendo de Sí mismo, permitiendo que el ser humano, creado para conocerle y amarle, pueda gozarle en esta vida y en la eternidad, y

2)   la revelación que Dios hace en las almas creyentes, en la medida de su fe y su voluntad de escucha.

A Jesús lo seguía mucha gente “porque habían visto los “signos” (palabra que usa Juan para designar los milagros) que hacía con los enfermos”

·       Los Evangelios nos dice que “eran cinco mil sólo los hombre”.

-       Más que la realidad de los números, que en la Biblia tienen su significado, hemos de ver lo que representaba Jesús de preocupante, para los gobernantes civiles y religiosos, esta movilización de gentes, escuchándolo y viendo sus “signos”.

La importancia del hecho, por supuesto, es el poder de Jesús “multiplicando el pan y peces”, que es lo primero que nos ha de mover a la fe en Jesús, pero son muchas las enseñanzas que nos muestra el texto del Evangelio.

-       “Dios ha creado todo de la nada”, pero para dar de comer “multiplica desde lo insignificante que le ofrecemos”.

-       No creer en Dios es acusarle de no solucionar el hambre en el mundo.

“No es su problema”, sino nuestro tanto por evadirnos de la realidad como por el egoísmo de no “ofrecerle lo insignificante”, que lo es sólo para nosotros.

·       Dios, porque lo era Jesús -y lo es Resucitado- pregunta a Felipe:

“¿Con qué compraremos panes para que coman estos?”

·       Dios sigue preguntando a los que pueden: “¿con qué...?”; normalmente, los que no pueden suelen ser más amorosos, y ofrecen lo que tienen.

-        Sopesamos el valor de lo insignificante compartido con desprendimiento.

Ø ¿Qué son “cinco panes de cebada y dos peces” para tantos?

En nuestro tiempo, Dios sigue haciendo prodigios por medio de personas humanas, generosas, que se ofrecen  con desapropio.

-       ¿Acaso no son prodigios divinos lo que Dios ha hecho de la vida de S. Francisco, S. Damián de Molokai, Santa Teresa de Jesús Jornet, los mártires... y los que sigue realizando en la vida de quienes son verdaderos creyentes, hoy en día, ofreciendo la humildad de sus vidas?

“Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda”.

-       ¡Cuánta riqueza echan a perder los que viven sobrados! Piensan que es insignificante el desprecio que hacen de pan, agua, y de otros manjares.

-       Los caprichosos deberían pensar que, lo que rechazan y echan a perder, no es sólo actitud de mala educación, sino una injusticia.  

(Una niña pobre adoptada, al terminar de comer, guardó un pedacito de pan)

La mesa es un lugar donde revelamos lo que somos.                     

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Simeón, obispo de Seleucia y mártir


EL SEÑOR ES MI LUZ 

Y MI SALVACIÓN




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