¡HOSANNA AL HIJO DE DAVID!
¡BENDITO EL QUE VIENE
EN NOMBRE DEL SEÑOR!
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 26,14-27,55 Pasión de Nuestro Señor JesucristoMateo 21,1-1121 Jesús entra en Jerusalén 1 Cerca ya de Jerusalén, cuando llegaron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos 2 diciéndoles: –Id a esa aldea y encontraréis una asna atada y un borriquillo con ella. Desatadla y traédmelos. 3 Si alguien os dice algo, respondedle que el Señor los necesita y que en seguida los devolverá. 4 Esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el profeta: 5 “Decid a la ciudad de Sión: ‘Mira, tu Rey viene a ti, humilde, montado en un asno, en un borriquillo, cría de una bestia de carga.’ ” 6 Los discípulos fueron e hicieron lo que Jesús les había mandado. 7 Llevaron el asna y el borriquillo, los cubrieron con unas capas y Jesús montó. 8 Había mucha gente, y unos tendían sus capas por el camino y otros tendían ramas que cortaban de los árboles. 9 Y los que iban delante y los que iban detrás gritaban: –¡Hosana al Hijo del rey David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas! 10 Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se alborotó. Muchos preguntaban: – ¿Quién es este? 11 Y la gente contestaba: –Es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea. |
DÍA 29 MARZO CICLO A
DOMINGO DE RAMOS
Este domingo es el pórtico de la Semana Santa.
En
estas últimas semanas, precedentes a este domingo, Juan nos ha hecho revivir el diálogo intenso y profundo que Jesús tuvo
con los escribas y fariseos, cerrados y negándose a no querer ver las obras de Jesús.
-
Reconocían
que Jesús no había hecho nada malo.
- Que
Jesús
“no respetara el sábado” contradecía,
a su parecer, la Ley de Moisés.
- Consideraban
más importante cumplir la Ley y juzgar a Jesús que amar al prójimo; no se
alegraban de ver curado o perdonado un ser humano.
-
No
podían aceptar que
Jesús dijera que era Hijo de Dios.
Mt. 21,1-11
Jesús
entra en Jerusalén siendo aclamado; sabía a qué entraba en
Jerusalén, y consiente los gritos de: “¡Hosanna
al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
“Toda la ciudad se sobresalta”
- Unos decían preguntando: “¿Quién es este?”; otros,
tal vez, pensaban que Jesús iba a
proclamarse ante el Pueblo como el Mesías esperado.
- La última frase del texto Evangélico es muy
importante; nos dice: “la multitud
contestaba: “Es el Profeta Jesús, de
Nazaret de Galilea”
- Equivocan
su procedencia, como comentamos un día, porque venía de Nazaret, pero ni era ni procedía
de este pueblo de Galilea; reconocen que es Profeta, sin embargo
decían que “de Galilea no podía salir algo bueno”
· Jesús solamente sabía “qué le esperaba esta semana, siendo el verdadero Mesías”.
Is 50,4-7
“Ofrecí la
espalda…, no oculté el rostro…, sabía que no
quedaría defraudado”, no contradiciendo el Ps.21: “Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado?”, sino que hemos de meditar “su porqué”.
·
Los profetas anunciaron “qué le iba a pasar
al Mesías”; siendo “hijo de David” no iba a ser rey a semejanza de triunfar como
“su padre David”.
·
Jesús venía a triunfar desde el amor, difícilmente entendido, revelándolo desde la Cruz, siendo
crucificado.
- ¡Sólo
desde la fe se conoce el Amor divino!
Fil 2,6-11
·
Jesús no retuvo ávidamente el ser igual a Dios.
No corresponde a ningún creyente cristiano,
desde el primer al último bautizado, cogerse ávidamente al poder, al orgullo
y a la vanidad.
·
Se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo.
La palabra “esclava” la usó María porque entendió la verdad del Amor
divino.
Amar asemejándose al Amor como nos ama Jesús
es entender la palabra y la vida, por más que Dios no quiera esclavos, sino seres humanos liberados.
·
Se despojó y se humilló a sí mismo.
Desde la fe ser creyente es vaciarse del “yo” para poder conocer la sabiduría de la humildad, que no es humillarse, sino subir peldaños de una escalera, que no la sabe encontrar quien guarda su “yo” como seguridad.
·
“Hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz”
Desde el Espíritu cabe asumir “en verdad”
algo aparentemente contradictorio, como es unir la libertad con la obediencia.
- ¿A
quién hemos de obedecer libremente? A Dios y al prójimo.
- ¿Cómo
se entiende amar al prójimo sin actitud de obedecerle en su condición
humana?
El amor que Dios nos muestra es el de amar al prójimo en su realidad humana de pobreza, de pecado,
de enemistad, de ingratitud…
·
Amar no es un sentimiento subjetivo y fantasioso.
· Amar es obedecer, escuchar, dar…, es vivir a la sombra del “crucificado”.
“Por eso Dios lo exaltó,
sobre todo, y le concedió el “Nombre sobre todo nombre”; y que toda lengua
proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre”
Llegar al cielo no es un camino de rosas, siendo camino de libertad y de verdadera felicidad,
porque donde es verdad el amor lo es la
paz del espíritu.
-
No hay mayor ni mejor felicidad que ser
bendecidos con el Amor de Jesús, para asemejarnos a Él, en
libertad, obediencia y esclavitud.
- No es
fácil, ni para un creyente cristiano, conocer el Amor desde contemplarlo crucificado para ser y creer en él.
¡Cuánta fantasía y error hay dentro de la
vida cristiana en nombre del Amor!
Este
es el Mesías que triunfó más que “su padre David”, resucitando el Amor, para
ser la única fuerza que vence al mundo y el camino que conduce al cielo
prometido y esperado.
Federico Allara
SANATORAL DEL DÍA

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