POR LA PALABRA, EL HIJO,
HEMOS CONOCIDO LA IDENTIDAD DE DIOS
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 4,12-23
DOMINGO DE LA PALABRA
III TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Los
creyentes cristianos
valoremos la Sagrada Escritura; ES PALABRA
DE DIOS.
-
Creamos
en
la frase que decimos al terminar las lecturas: “Palabra de Dios”.
-
Creerlo
es testimoniar la fe en Dios, es aceptar la Historia del Amor Divino Revelado como garantía de
la Verdad que creemos.
· La Palabra de Dios es el
fundamento de la fe:
¡Dios ha hablado y lo conocemos por su Palabra!; nosotros somos humanos,
Dios es divino.
La
catequesis, la formación en la fe no es cosa de niños ni
para recibir un Sacramento, sino que de
igual modo que, un buen profesional nunca deja de estudiar, así un creyente en Dios no
deja de tratar a QUIEN se nos ha Revelado como el “Amigo que nunca falla”.
Por
la
PALABRA, por EL HIJO, por CRISTO hemos conocido la Identidad de Dios.
S.
Jerónimo
decía: “la ignorancia de las Escrituras es ignorar a Cristo”.
Ser
interpretadas sólo desde nuestra autonomía puede llegar a ser más
peligroso que la ignorancia.
Leamos
para educarnos en la fe; pero no olvidemos la lectura habitual de la PALABRA.
Isaías 8,23-9,3
Larga
sería explicar la historia de este texto donde aparece Asiria dominando sobre
el Pueblo elegido hasta el rey de Judá, Josías
que “hizo lo recto a los ojos del
Señor”.
“En otro tiempo, humilló
el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí”
· Dios es inmutable en su ser Amor eterno; Dios nos creó por Amor y no tiene acepción
de personas. Esta frase nos sirve para interpretar que es el pensamiento humano el que “pone en boca de Dios lo que él
experimenta en cada tiempo”.
·
Debemos discernir por qué y para qué elige Dios, porque no es una elección de
favoritismo, sino elección de responsabilidad
para ser medio de transmisión del Amor divino. Es cierto que en este
texto nos puede parecer que Dios elige a unos y deja a otros.
Es lo que no entendió el Pueblo elegido y
pretendió encerrar a Dios en su nacionalismo; como revelamos no haber entendido su “llamada” si nos guardamos los dones que hemos
recibido de Dios.
“El pueblo que caminaba
en tinieblas, que habitaba en tierra y sobras de muerte”
No
acabamos de concienciarnos de que, si no aceptamos
la Verdad de Dios, la vida humana, con toda su riqueza, tiene como final la
muerte.
No
creamos dioses por temor, sino que aceptamos
la Revelación del Dios que existe.
Él
es la Luz grande que acrecienta la alegría desde la fe al experimentar
que la vida tiene sentido y buen fin.
Mejor es reconocer que a los dioses los crea el
sin sentido de la vida.
“El Señor es mi Luz y mi
salvación” (Salmo
26)
De
cada Evangelio, escrito por personas diferentes y para Comunidades distintas,
hemos de ver lo que nos dicen los signos por medio de lo escrito.
“Al enterarse Jesús que
habían arrestado a Juan”
Jesús ve en esto el “signo” de que “el
tiempo de Juan, el Precursor, ha terminado” y
le indica que “es el comienzo de su tiempo”
“Dejando Nazaret se
estableció en Cafanaún”
Jesús no vivió en Judea, sino en Galilea, y comienza su misión cumpliendo la profecía de Isaías que
acabamos de proclamar.
Es otro “signo” de lo que va a ser de
su vida y de que, el Reino de los cielos que llega con Él, siempre estará en “galilea”,
porque los tiempos serán permanentemente de paganismo y de conversión: “Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos”
· Convertirnos
es saber
que hemos de confiar en la Misericordia de Dios, porque nadie tiene
méritos para salvarse.
Nuestro primer “signo” de conversión es
confiar, tener fe en Dios que nos ha salvado en CRISTO JESÚS, su HIJO.
·
Convertirnos
es saber que no nos justifica “cumplir leyes”; no
nos justifica la legalidad, sino “la
Gracia”, como dice S. Pablo; tampoco moralizar la vida, sino “asemejarse
a Jesús en su amor y en su perdón” cada
uno desde su condición humana y desde su opción de vida, a
partir de la aceptación de lo que es vivir
como bautizados.
·
Convertirnos
es saber que somos parte de un Pueblo; no somos creyentes
aislados que vivimos nuestra fe, sino que vivimos la fe de la Iglesia
siendo testigos dentro de Ella.
“Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos…, y pasando adelante vio a otros dos hermanos… y los llamó. Inmediatamente
dejaron las redes y lo siguieron”
-
Los llamó para que estuvieran con Él.
-
La vida de fe es vivir con Cristo; lo cual no quiere decir que todos estamos llamados a dejarlo todo
para seguirle de cerca.
- Significa vivir de Cristo, que
es tener el hábito de Orar, Celebrarle
comunitariamente y tener sentido Eclesial de vida, porque Cristo nos salva singularmente siendo
miembros de su Cuerpo.
“Dejaron todo inmediatamente” tal vez no quiere decir que de forma inmediata se fueron con Él.
-
Podemos pensar, por la forma de tratar Jesús
a las gentes que todo se realizaría de forma sencilla y humanamente.
- La inmediatez puede ser
el “signo” de que todo encuentro “en verdad con Cristo”
cambia la vida de forma inmediata y a partir de este momento es “vivir,
ir a más en conversión según Dios”
I Cor. 1,10-13.17
En
el día que finaliza el Octavario por la unidad de los cristianos nos
viene bien este texto para hacernos las preguntas que nos hace hoy Pablo.
“Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas...”. ¿Está
dividido Cristo?
· Convertirnos
es trabajar por ser uno, y por ser uno en Cristo con los demás.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
Conversión de san Pablo, apóstol

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