¡SEÑOR, SEÑOR!
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
Mateo 7, 21.24-27
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DÍA 4 DICIEMBRE CICLO A
“No todo el que me dicen
“SEÑOR, SEÑOR…”
·
Jesús personaliza en Él lo de “SEÑOR”; los que me dicen Señor.
¿A
quién le decimos nosotros “SEÑOR”?
Decir
señor a alguien es reconocerlo como ser personal.
· Decirle a Dios ¡SEÑOR! es aceptarle
como Dios personal.
“… entrarán en el Reino de los cielos”
· Jesús relaciona decir, ¡SEÑOR!, con entrar en
el Reino de los cielos.
¿Los
cristianos creyentes qué entendemos cuando Jesús nos habla del REINO DE LOS
CIELOS?
-
¿Dónde
pensamos que está este Reino para poder entrar?
-
Su
Pueblo esperaba al Mesías y se preguntaba cómo entrar en el Reino
de los cielos.
- Un hombre le preguntó a Jesús “qué debía
hacer para entrar en Reino de los cielos”; pensaba en la vida eterna.
Pocos
acertaron a creer que, el Reino de los
cielos estaba delante de ellos en la Humanidad de Jesús.
La
mayoría de nuestros abuelos no tenían la cultura que tenemos hoy muchos de
nosotros; ser cultos no está relacionado
únicamente a tener estudios, sino a
saber administrar la propia vida desde valores que le den armonía, estabilidad y hasta belleza.
- Nuestros
abuelos tenían estos valores; vivían una vida sencilla,
edificada sobre tal roca de principios
humanos y religiosos, que les permitía
vivir felices, en fidelidad, en confianza, en fe y, pasando
estrechez, tribulación y hasta posible pobreza;
no se derrumbaban sus casas.
Hoy
todos somos cultos:
- A
veces por el solo hecho de saber manejar un móvil o un ordenador; tenemos mucha
información, buena y
mala, de lo que ocurre en el mundo.
- Somos
especialistas en alguna materia, pero ignorantes en muchas cosas importantes para la vida personal, familiar y social;
- Un sincretismo
voluntario es lo más común: saber algo de muchas
cosas; no tenemos objetividad ni
seguridad de conocimiento suficiente en lo que debe ser prioritario
para la estabilidad personal y
relacional con el prójimo.
La
consecuencia de esta cultura es la inseguridad
personal, familiar, social, política y religiosa, con ínfulas de orgullosa autonomía, siendo en realidad muy dependientes; por esto, cuando llegan lluvias y vientos fácilmente se hunden las casas
pensando que, es muy sencillo construir otras;
-
Si lo que falla es la inestabilidad
personal,
ninguna roca la puede hacer firme y segura para pensar que es capaz
de construir algo nuevo y estable.
- Sobre
arenas movedizas nada puede permanecer de pie mucho
tiempo y, las casas derrumbadas por
falta de valores son una gran
ruina.
“El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se
parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca”
Cayó la lluvia…, soplaron los vientos…, pero la casa no se hundió, porque estaba cimentada sobre
roca.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
TU MI RAIZ

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