jueves, 4 de diciembre de 2025

 ¿CREÉIS QUE PUEDO HACERLO?

 Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

Animación a la lectura 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Isaías 29,17-24

Mateo 9, 27-31

Jesús sana a dos ciegos
27 Al salir Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando:
–¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David!
28 Cuando entró en la casa, los ciegos se le acercaron. Él les preguntó:
– ¿Creéis que puedo hacer esto?
–Sí, Señor –le contestaron.
29 Entonces Jesús les tocó los ojos y les dijo:
–Hágase conforme a la fe que tenéis.
30 Y recobraron la vista. Jesús les advirtió severamente:
–Procurad que nadie lo sepa.
31 Pero en cuanto salieron, contaron por toda aquella región lo que Jesús había hecho.

DÍA 5 DICIEMBRE CICLO  A

·       Un ciego puede tener la nostalgia de no poder ver lo que ama, lo que toca, ni gozar del color de las cosas y del valor de la luz; nunca ha tenido la experiencia de ver, pero sabe ver de forma distinta a la nuestra.

-        Otra cosa es perder la vista, porque la añoranza de la experiencia de lo que ha podido ver, puede perturbar su paz mientras no acepte su condición; como nos pasa a todos ante cualquier otra contrariedad de la vida.

-    Conozco a personas sin vista con gran personalidad, con máxima sensibilidad y con un grado de relación y comunicación mayor a la de muchos, que vemos con nuestros ojos.

-    ¡Cuántosciegos tienen mejor vista” que muchos de nosotros, y hasta pueden compadecerse de nosotros!

Dios da a cada uno los dones que necesita para su libertad y su felicidad.

-   Lo podemos aplicar al don de tener fe, a no haberla tenido nunca o haberla perdido.

·    Sólo desde la fe, desde desear tenerla para ver la vida, el prójimo, el universo con la mirada nueva de su luz y, por la trascendencia para la vida personal, y lo que supone conocer y saber de Dios, se puede valorar lo que significa aceptar el don de la fe; nadie puede acceder por sí mismo al conocimiento del Dios Único y Verdadero.

-        La iniciativa es de Dios; la respuesta es de nuestra libre responsabilidad.

Dios ha querido acercarse a nosotros:

-     Para que pudiéramos ver cómo es su Amor, su Perdón, su dar la mano al pobre, al que sabe que sólo Dios puede remediar sus males en bieny,

-        Para que, escuchando sus palabras y viendo sus obras, nos sea fácil aceptar el don de la fe para ver a Dios.

·   La fe en Dios es una huella impresa en el ser humano por el mismo Dios; nadie vive sin “dios” y, “ser humildes” es reconocer que, ante Dios todos somos ciegos, como para entender el texto de hoy en estos ciegos capaces de seguir a Jesús y acercarse pidiéndole que tuviera compasión.

-        Más importante para la vida es ver a Dios desde la fe que, el solo don de ver.

-    Desde el “no ver” se desarrollan otras facultades; desde el “ver” se puede ser esclavo.

Acerquémonos humildemente a Jesús como los dos ciegos para pedirle el don de la fe, que es evidencia en el alma de SU VERDAD Y EXISTENCIA DIVINA.

“¿Creéis que puedo hacerlo?” ¿Creéis que Yo os puedo dar la fe?

Ellos contestaron: “Si, Señor”; entonces Jesús les tocó los ojos diciendo:

“Que os suceda conforme a vuestra fe”

-     Esta es la gran lección; no es suficiente pensar que tenemos fe, no es suficiente, aunque ya es mucho “acercarse a Jesús para pedir la fe”.

·       La iniciativa es de Dios; acudamos con fe y confianza porque, Dios quiere que le conozcamos; nos ha creado para conocerle, creerle y amarle.

-        Nadie ama lo que no conoce; Dios nos da la fe para verle trascendido en su Humanidad, en su Pan consagrado y en su Sangre derramada, que llegan, como Cuerpo Resucitado, cada día en cada Altar.

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Sabás, abad



RESPLANDOR DEL SOL ETERNO




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