¿CREÉIS QUE PUEDO HACERLO?
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
5 minutos en nuestro "día a día"
Isaías 29,17-24
Mateo 9, 27-31
Jesús sana a dos ciegos 27 Al salir Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando: –¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David! 28 Cuando entró en la casa, los ciegos se le acercaron. Él les preguntó: – ¿Creéis que puedo hacer esto? –Sí, Señor –le contestaron. 29 Entonces Jesús les tocó los ojos y les dijo: –Hágase conforme a la fe que tenéis. 30 Y recobraron la vista. Jesús les advirtió severamente: –Procurad que nadie lo sepa. 31 Pero en cuanto salieron, contaron por toda aquella región lo que Jesús había hecho. |
DÍA 5 DICIEMBRE CICLO A
· Un ciego puede tener la
nostalgia de no poder ver lo
que ama, lo que toca, ni gozar del color de las cosas y del valor de la luz;
nunca ha tenido la experiencia de ver, pero sabe ver de forma distinta a
la nuestra.
-
Otra
cosa es perder la vista, porque la añoranza de la experiencia de lo que
ha podido ver, puede perturbar su paz mientras
no acepte su condición; como nos pasa a todos ante cualquier otra
contrariedad de la vida.
- Conozco
a personas sin vista con gran personalidad, con máxima sensibilidad y con un grado de relación y comunicación mayor a la
de muchos, que vemos con nuestros ojos.
- ¡Cuántos
“ciegos tienen mejor vista” que muchos de nosotros, y hasta pueden
compadecerse de nosotros!
Dios
da a cada uno los dones que necesita para su libertad y su felicidad.
- Lo
podemos aplicar al don de tener fe,
a no haberla tenido nunca o haberla perdido.
· Sólo desde la fe, desde desear
tenerla para ver la vida, el prójimo, el
universo con la mirada nueva de su luz y, por la trascendencia para la vida
personal, y lo que supone conocer y saber
de Dios, se puede valorar lo que significa aceptar el don
de la fe; nadie puede acceder por sí mismo al conocimiento del Dios Único
y Verdadero.
-
La
iniciativa
es de Dios; la respuesta es de nuestra
libre responsabilidad.
Dios
ha querido acercarse a nosotros:
- Para
que pudiéramos ver cómo es su Amor, su
Perdón, su dar la mano al pobre, al que sabe que sólo Dios puede remediar sus
males en bien…y,
-
Para
que,
escuchando sus palabras y viendo sus
obras, nos sea fácil
aceptar el don de la fe para ver a
Dios.
· La fe en Dios es una huella impresa en
el ser humano por el mismo Dios; nadie vive sin “dios”
y, “ser humildes” es reconocer que,
ante Dios todos somos ciegos, como para entender el texto
de hoy en estos ciegos capaces de seguir a Jesús y acercarse
pidiéndole que tuviera compasión.
-
Más
importante para la vida es ver a Dios desde la fe que,
el solo don de ver.
- Desde
el “no ver” se desarrollan otras facultades; desde el “ver” se puede
ser esclavo.
Acerquémonos
humildemente a Jesús como los dos ciegos para pedirle el don de la fe, que es evidencia en el alma de SU VERDAD Y EXISTENCIA DIVINA.
“¿Creéis que puedo
hacerlo?” ¿Creéis que Yo os puedo dar la fe?
Ellos contestaron: “Si, Señor”; entonces Jesús les tocó los ojos diciendo:
“Que os suceda conforme a
vuestra fe”
- Esta es la gran lección; no es suficiente pensar que tenemos fe, no
es suficiente, aunque ya es mucho “acercarse
a Jesús para pedir la fe”.
·
La iniciativa es de Dios; acudamos con fe y confianza porque, Dios quiere que le conozcamos; nos
ha creado para conocerle, creerle y amarle.
-
Nadie ama lo que no conoce; Dios
nos da la fe para verle trascendido en su Humanidad, en su Pan consagrado y en su Sangre
derramada, que llegan, como
Cuerpo Resucitado, cada día en cada Altar.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA

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