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jueves, 4 de diciembre de 2025

¡SEÑOR, SEÑOR!

 Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

Animación a la lectura 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Isaías 26, 1-6

Mateo 7, 21.24-27

De la entrada en el reino de los cielos
(Lc 13.25-27)
21 “No todos los que me dicen ‘Señor, Señor’ entrarán en el reino de los cielos, sino solo los que hacen la voluntad de mi Padre celestial.
Parábola de los dos cimientos
(Mc 1.22; Lc 6.46-49)
24 “Todo el que oye mis palabras y hace caso a lo que digo es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. 25 Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos contra la casa; pero no cayó, porque tenía sus cimientos sobre la roca. 26 Pero todo el que oye mis palabras y no hace caso a lo que digo, es como un tonto que construyó su casa sobre la arena. 27 Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos, y la casa se derrumbó. ¡Fue un completo desastre!”

DÍA 4 DICIEMBRE  CICLO A

“No todo el que me dicen “SEÑOR, SEÑOR

·       Jesús personaliza en Él lo de “SEÑOR”; los que me dicen Señor.

¿A quién le decimos nosotros “SEÑOR”?

Decir señor a alguien es reconocerlo como ser personal.

·       Decirle a Dios ¡SEÑOR! es aceptarle como Dios personal.

entrarán en el Reino de los cielos”

·       Jesús relaciona decir, ¡SEÑOR!, con entrar en el Reino de los cielos.

¿Los cristianos creyentes qué entendemos cuando Jesús nos habla del REINO DE LOS CIELOS?

-        ¿Dónde pensamos que está este Reino para poder entrar?

-        Su Pueblo esperaba al Mesías y se preguntaba cómo entrar en el Reino de los cielos.

-       Un hombre le preguntó a Jesús “qué debía hacer para entrar en Reino de los cielos”; pensaba en la vida eterna.

Pocos acertaron a creer que, el Reino de los cielos estaba delante de ellos en la Humanidad de Jesús.

La mayoría de nuestros abuelos no tenían la cultura que tenemos hoy muchos de nosotros; ser cultos no está relacionado únicamente a tener estudios, sino a saber administrar la propia vida desde valores que le den armonía, estabilidad y hasta belleza.

-     Nuestros abuelos tenían estos valores; vivían una vida sencilla, edificada sobre tal roca de principios humanos y religiosos, que les permitía vivir felices, en fidelidad, en confianza, en fe y, pasando estrechez, tribulación y hasta posible pobreza; no se derrumbaban sus casas.

Hoy todos somos cultos:

-     A veces por el solo hecho de saber manejar un móvil o un ordenador; tenemos mucha información, buena y mala, de lo que ocurre en el mundo.

-  Somos especialistas en alguna materia, pero ignorantes en muchas cosas importantes para la vida personal, familiar y social;

-     Un sincretismo voluntario es lo más común: saber algo de muchas cosas; no tenemos objetividad ni seguridad de conocimiento suficiente en lo que debe ser prioritario para la estabilidad personal y relacional con el prójimo. 

La consecuencia de esta cultura es la inseguridad personal, familiar, social, política y religiosa, con ínfulas de orgullosa autonomía, siendo en realidad muy dependientes; por esto, cuando llegan lluvias y vientos fácilmente se hunden las casas pensando que, es muy sencillo construir otras;

-        Si lo que falla es la inestabilidad personal, ninguna roca la puede hacer firme y segura para pensar que es capaz de construir algo nuevo y estable.

-   Sobre arenas movedizas nada puede permanecer de pie mucho tiempo y, las casas derrumbadas por falta de valores son una gran ruina.

“El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca”

Cayó la lluvia, soplaron los vientos, pero la casa no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.  

Federico  Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Bárbara, mártir


TU MI RAIZ






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