ADMIREMOS LOS DETALLES
HUMANOS DE JESÚS
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Marcos 1,40-45
DÍA 15 ENERO CICLO A
La
admiración de una persona comienza por ver su positiva sensibilidad en los detalles,
que muestran la intimidad real de su corazón y de su mente. Lo cual no
quiere decir perfección, pero sí un grado de revelación de su ser.
· Seamos sensibles para ver los detalles
humanos de Jesús;
los pasos de la fe en Él, o la credibilidad de una persona empiezan por
reconocer su buena forma de comportarse humanamente.
“Se acercó a Jesús un
leproso”
Un enfermo de lepra, en aquel tiempo, no podía acercarse a
ningún otro ser humano; una de las
tragedias de esta enfermedad era vivir lejos de la familia y de toda relación
social y religiosa.
Humanamente, si aún no veían a Jesús como Dios entre ellos,
lo lógico era al ser judío advertir al leproso, apoyándose
en la Ley, que no debía acercarse
por temor a contagiar a Jesús y a cuantos iban con Él.
El leproso se acercó hasta arrodillarse a sus
pies para decirle: “Si quieres, puedes
curarme”; son dos frases muy importantes:
-
“Si quieres” demuestra la confianza de fe que el leproso tiene
en Jesús; hace depender su curación de su voluntad;
el leproso tiene fe en que Jesús lo puede hacer.
-
“Puedes curarme”. Reconoce que “Jesús era más que solo hombre” además de fijarse en la forma
humana de ser Jesús.
No sólo dejó que se acercara el leproso y se
arrodillara a sus pies, sino que:
“Compadecido, extendió la
mano y lo tocó”
Estos gestos son para reconocer que “Jesús actuaba
para ser reconocido”, poco a poco, que era Dios.
1.
Extiende la mano y toca al leproso. Hubiera podido decirle “Quiero, queda limpio” sin tocarlo;
pero Jesús se compadeció manifestando cercanía acercándose Él al
leproso.
2.
Demuestra estar por encima de Ley, aunque la cumplía bajo dos aspectos:
-
Sin temor a contaminarse.
-
Sin temor a quienes, desde su autoridad, le podían prohibir entrar en las sinagogas por tocar a un leproso y
estar contaminado.
Era suficiente su palabra “Quiero, queda limpio”. El leproso inmediatamente quedó limpio.
Vemos también como Jesús no vino a abolir la
Ley de Moisés, sino a cumplirla y a superarla con amor: “Para que conste, ve a presentarte al sacerdote”.
Esto nos sirve para pensar que no basta
decir: “Dios y yo”.
Ayer existía la Ley; hoy existe la Comunidad
Eclesial en la que vivimos y nos encontrarnos con
Dios por medio de los Sacramentos.
“Ofrece por tu
purificación lo que mandó Moisés”
Si realmente conocemos a Dios, como creyentes, es porque aceptamos su
Revelación.
Hoy podemos y debemos dar gracias por los
medios que Dios acepta y proporciona en la Iglesia, acercándose compadecido y
tocándonos en los Sacramentos con Amor.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA

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