jueves, 15 de enero de 2026

 ADMIREMOS LOS DETALLES 

HUMANOS DE JESÚS

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Marcos 1,40-45

Jesús sana a un leproso
(Mt 8.1-4; Lc 5.12-16)
40 Un hombre enfermo de lepra se acercó a Jesús, y poniéndose de rodillas le dijo:
–Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad.
41 Jesús tuvo compasión de él, le tocó con la mano y dijo:
–Quiero. ¡Queda limpio!
42 Al momento se le quitó la lepra y quedó limpio. 43 Jesús lo despidió en seguida, recomendándole mucho:
44 –Mira, no se lo digas a nadie. Pero ve, preséntate al sacerdote y lleva por tu purificación la ofrenda ordenada por Moisés; así sabrán todos que ya estás limpio de tu enfermedad.
45 Sin embargo, en cuanto se fue, comenzó a contar a todos lo que había pasado. Por eso, Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, sino que se quedaba fuera, en lugares donde no había nadie; pero de todas partes acudían a verle.

DÍA 15 ENERO CICLO A

La admiración de una persona comienza por ver su positiva sensibilidad en los detalles, que muestran la intimidad real de su corazón y de su mente. Lo cual no quiere decir perfección, pero sí un grado de revelación de su ser.

·       Seamos sensibles para ver los detalles humanos de Jesús; los pasos de la fe en Él, o la credibilidad de una persona empiezan por reconocer su buena forma de comportarse humanamente.

“Se acercó a Jesús un leproso”

Un enfermo de lepra, en aquel tiempo, no podía acercarse a ningún otro ser humano; una de las tragedias de esta enfermedad era vivir lejos de la familia y de toda relación social y religiosa.

Humanamente, si aún no veían a Jesús como Dios entre ellos, lo lógico era al ser judío advertir al leproso, apoyándose en la Ley, que no debía acercarse por temor a contagiar a Jesús y a cuantos iban con Él.

El leproso se acercó hasta arrodillarse a sus pies para decirle: “Si quieres, puedes curarme”; son dos frases muy importantes:

-        “Si quieres” demuestra la confianza de fe que el leproso tiene en Jesús; hace depender su curación de su voluntad; el leproso tiene fe en que Jesús lo puede hacer.

-        “Puedes curarme”. Reconoce que “Jesús era más que solo hombre” además de fijarse en la forma humana de ser Jesús.

No sólo dejó que se acercara el leproso y se arrodillara a sus pies, sino que:

“Compadecido, extendió la mano y lo tocó”

Estos gestos son para reconocer que “Jesús actuaba para ser reconocido”, poco a poco, que era Dios.

1.     Extiende la mano y toca al leproso. Hubiera podido decirle Quiero, queda limpio”  sin tocarlo; pero Jesús se compadeció manifestando cercanía acercándose Él al leproso.

2.    Demuestra estar por encima de Ley, aunque la cumplía bajo dos aspectos:

-        Sin temor a contaminarse.

-        Sin temor a quienes, desde su autoridad, le podían prohibir entrar en las sinagogas por tocar a un leproso y estar contaminado.

Era suficiente su palabra “Quiero, queda limpio”. El leproso inmediatamente quedó limpio.

Vemos también como Jesús no vino a abolir la Ley de Moisés, sino a cumplirla y a superarla con amor: Para que conste, ve a presentarte al sacerdote”.

Esto nos sirve para pensar que no basta decir: “Dios y yo”.

Ayer existía la Ley; hoy existe la Comunidad Eclesial en la que vivimos y nos encontrarnos con Dios por medio de los Sacramentos.

Ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés”

Si realmente conocemos a Dios, como creyentes, es porque aceptamos su Revelación.

Hoy podemos y debemos dar gracias por los medios que Dios acepta y proporciona en la Iglesia, acercándose compadecido y tocándonos en los Sacramentos con Amor.      

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Mauro, abad



HOMBRE DE BARRO




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