miércoles, 14 de enero de 2026

LA POBLACIÓN ENTERA 

SE AGOLPABA A LA PUERTA 

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Marcos 1,29-39

Jesús sana a la suegra de Simón Pedro
(Mt 8.14-15; Lc 4.38-39)
29 Cuando salieron de la sinagoga, Jesús fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. 30 La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre. Se lo dijeron a Jesús, 31 y él se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Al momento se le quitó la fiebre y se puso a atenderlos.
Jesús sana a muchos enfermos
(Mt 8.16-17; Lc 4.40-41)
32 Al anochecer, cuando ya se había puesto el sol, llevaron ante Jesús a todos los enfermos y endemoniados, 33 y el pueblo entero se reunió a la puerta. 34 Jesús sanó de toda clase de enfermedades a mucha gente y expulsó a muchos demonios; pero no dejaba hablar a los demonios, porque ellos le conocían.
Jesús anuncia el mensaje en las sinagogas
(Lc 4.42-44)
35 De madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó y salió de la ciudad para ir a orar a un lugar apartado. 36 Simón y sus compañeros fueron en busca de Jesús, 37 y cuando lo encontraron le dijeron:
–Todos te están buscando.
38 Él les contestó:
–Vayamos a otros lugares cercanos a anunciar también allí el mensaje, porque para esto he salido.
39 Así que Jesús andaba por toda Galilea anunciando el mensaje en las sinagogas de cada lugar y expulsando a los demonios.

DÍA 14 ENERO CICLO A

Los Evangelios no son exagerados; los testigos que los escriben expresan una alegría del espíritu sólo entendida desde la fe; aunque sea la de un grano de mostaza cuando es verdad la experiencia de Dios en el alma.

·       Leer la Vida de Jesús en los Evangelios, las Cartas y los Hechos con la sinceridad del corazón, abierto el espíritu a la Luz de su Verdad no puede dejar a nadie indiferente; la PALABRA hecha HOMBRE es eficaz en todo ser humano que no se opone, voluntariamente, a querer ver y oír

-    Leer lo que se nos dice de Jesús, escrito por seres humanos que han visto con sus ojos y han tocado con sus manos al Crucificado Resucitado, es lo que nos permite entender que no tengan palabras para expresar lo que vive su cuerpo y su alma después de saborear en vida lo Eterno, la Verdad de Dios, su Amor, su Vida y al mismo Dios presente en Cristo Resucitado, que unió lo divino con lo humano, lo eterno en el tiempo de cada presente.

Vivir esta fe, que permite ver y tocar, es experiencia de cielo en la tierra.

-  La fe comienza en nosotros al acercarnos a estos testigos del Evangelio.

-  Si tenemos LA PALABRA en las manos, ¡cómo ir a otra parte para contemplarla y conocerla!

-     Creer es también contemplar a estos testigos que, con leguaje humano, han expresado lo que su espíritu no puede contener: vivir la experiencia de ver Resucitado a QUIEN contemplaron crucificado.

Jesús no sólo estuvo cerca de los pobres, de los enfermos, de los pecadores, sino que se hizo uno con ellos; por esto es lógico que “La población entera se agolpaba a la puerta” de la casa de Simón.  

·       Amemos a Jesús no sólo porque cura, sino también porque salva.

-        Ser curados es muy relativo.

-        Ser “salvados” de la muerte eterna, porque Él ha Resucitado, es creer en el hecho real que transformó la vida de muchos, que no sabían, no entendían ni siquiera la palabra resurrección; no creemos en mitos.

“Jesús se acercó a la suegra de Pedro, la tomó de la mano y la levantó”

·       Jesús se levantó del sepulcro y dejó la “muerte muerta”.

·       Resucitar es levantarse del sepulcro para no morir jamás; esto es lo que hizo Dios de una vez para siempre en Cristo; es un hecho histórico; los Evangelios no son una fantasía ni un relato mitológico.  

“Todo el mundo te busca”

-        Menos los sabios y entendidos de Dios, de su Pueblo elegido.

“Vamos a otra parte, que para esto he venido”

Jesús llevaba prisa; una vez hecho lo que tenía que hacer, “curar y salvar”, se iba a otra parte para que fueran muchos los que recibieran su enseñanza.

La mayor parte de su vida la pasó en Galilea, tierra de gentiles, porque los que deseaba que fueran sus testigos no le aceptaron ni le creyeron.

“Recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas               

 Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Felix de Nola, sacerdote


CONFÍA




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