viernes, 16 de enero de 2026

 “LEVÁNTATE, TOMA LA CAMILLA 

Y ECHA A ANDAR”

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Marcos 2,1-12

Jesús sana a un paralítico
(Mt 9.1-8; Lc 5.17-26)
2
Algunos días después volvió Jesús a entrar en Cafarnaún. Al saber que estaba en casa, se juntaron tantos que ni siquiera cabían frente a la puerta, y él les anunciaba el mensaje. Entonces, entre cuatro, le llevaron un paralítico. Pero como había mucha gente y no podían llegar hasta Jesús, quitaron parte del techo encima de donde él estaba, y por la abertura bajaron en una camilla al enfermo. Cuando Jesús vio la fe que tenían, dijo al enfermo:
–Hijo mío, tus pecados quedan perdonados.
Algunos maestros de la ley que estaban allí sentados pensaron: “¿Cómo se atreve este a hablar así? Sus palabras son una ofensa contra Dios. Nadie puede perdonar pecados, sino solamente Dios.” Pero Jesús se dio cuenta en seguida de lo que estaban pensando y les preguntó:
–¿Por qué pensáis así? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados quedan perdonados' o decirle: 'Levántate, toma tu camilla y anda'? 10 Pues voy a demostraros que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados.
Entonces dijo al paralítico:
11 –A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
12 El enfermo se levantó en el acto, y tomando su camilla salió de allí a la vista de todos. Así que todos se admiraron y alabaron a Dios diciendo:
–Nunca habíamos visto nada semejante.

DÍA 16 ENERO CICLO A

Contemplar a un paralítico, llevado entre cuatro, coger su camilla, y verle andar por la sola palabra de un hombre es para sorprendernos.

·       Leer el Evangelio es aceptar, que son verdad los dichos y hechos relatados.

La gente seguía a Jesús porque hallaban en Él palabras, que llenaban de paz sus almas al escucharle, y también al ver los hechos de sanación que realizaba considerados imposibles para de realizar un hombre.

Llegado a Cafarnaúm acudieron muchos a la puerta de la casa.

“Y les proponía la palabra”

·       Jesús, antes de curar o de dar pan, enseñaba, porque había venido para hablar de la Realidad del Dios, que conocían por sus grandes prodigios y por la Ley dada a Moisés pero, de hecho nadie podía decir que conocía a Dios.

·       La enseñanza de Jesús era necesaria para que pudieran entender su razón de ser y, el porqué de su presencia en medio de ellos.

-        Su enseñanza era necesaria para que la gente, que lo seguía pudiera entender el porqué y lo esencial de lo que Jesús revelaba con signos, como llama Juan evangelista a los milagros.

-        No aceptar su enseñanza es causa de “duda” o de “no creer en sus dichos y hechos”; estos son el medio por el que llegamos a creer, que Jesús no era sólo un hombre bueno; la sola bondad humana, por sí misma, no es capaz de decir y hacer lo que Jesús decía y hacía enseñando y actuando curación y sanación.

Lo esencial por lo que Dios se ha hecho Hombre es quitar de la Humanidad el hecho que la separa de Dios:

-        La idolatría; aquello, que cada uno, libre y voluntariamente, elige como sustito de Dios; así  fue el primer pecado de nuestros padres, que cayeron en la tentación de creer, que con lo que tenían en sus manos, no necesitaban la amistad y la relación con Dios, porque serían como dioses sin Dios.

Así podemos entender el hecho que nos narra el Evangelio de hoy.

La sanación del espíritu nos libera y sana al ser signo de nuestra sensibilidad espiritual; en una situación de enfermedad y tribulación se puede tener paz si la tiene el espíritu humano; sin embargo, la sola curación del cuerpo no siempre significa alcanzar paz.

·       Jesús aprovecha la situación creada por los hombres, que le traen al hombre enfermo, para enseñar a todos y decir por qué había venido al mundo, y le dice al paralítico:

“Hijo, tus pecados quedan perdonados”

No a sólo los escribas, también a los demás, y nosotros nos extraña la frase.

No significa que el paralítico fuera un pecador, sino el signo, que indica el poder de Dios sobre el pecado, sustitutivo que aparta de Dios.

·       Cada uno podemos y deberíamos reflexionar sobre qué nos separa de la fe o de la amistad con Dios.

-        No hay amor donde no hay perdón. ¡Dios es Amor y Perdón eterno!

·       Dios quiere la Paz de nuestro espíritu y, ”perdonar” le es más grato que “curar”.

“Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa” no es toda su enseñanza.

¡Dios ha venido a salvar de la muerte eterna!        

 Federico Allara  

SANTORAL DEL DÍA

s. Marcelo I, papa y mártir



LA ORACIÓN




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