“LEVÁNTATE, TOMA LA CAMILLA
Y ECHA A ANDAR”
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Marcos 2,1-12
DÍA 16 ENERO CICLO A
Contemplar
a un paralítico,
llevado entre cuatro, coger su camilla, y
verle andar por la sola palabra de un
hombre es para sorprendernos.
· Leer el Evangelio es aceptar, que
son verdad los dichos y hechos relatados.
La
gente seguía a Jesús porque hallaban en
Él palabras, que llenaban de paz sus almas al escucharle, y
también al ver los hechos de sanación que realizaba considerados imposibles
para de realizar un hombre.
Llegado
a Cafarnaúm acudieron
muchos a la puerta de la casa.
“Y les proponía la
palabra”
· Jesús, antes de curar o de dar pan, enseñaba,
porque había venido para hablar de la
Realidad del Dios, que conocían por sus grandes prodigios y por la Ley
dada a Moisés pero, de hecho nadie
podía decir que conocía a Dios.
·
La
enseñanza de Jesús era necesaria para que pudieran entender su
razón de ser y, el porqué de su presencia en medio de ellos.
-
Su enseñanza era
necesaria para que
la gente, que lo seguía pudiera entender el porqué y lo esencial de lo que Jesús revelaba con signos, como llama Juan evangelista a los milagros.
-
No aceptar su enseñanza es causa de “duda” o de “no creer en sus dichos y hechos”; estos son el medio por el que llegamos a
creer, que Jesús no era sólo un hombre bueno; la sola bondad humana, por sí misma, no es capaz de decir y hacer lo que Jesús decía y hacía enseñando y actuando curación y sanación.
Lo esencial por lo que Dios se ha hecho
Hombre es quitar
de la Humanidad el hecho que la separa de Dios:
-
La idolatría; aquello, que cada uno, libre y
voluntariamente, elige como sustito de Dios; así fue el primer pecado de nuestros padres, que cayeron en la tentación de creer, que con lo que tenían en
sus manos, no necesitaban la amistad y la relación con Dios, porque serían
como dioses sin Dios.
Así podemos entender el hecho que nos
narra el Evangelio de hoy.
La sanación del espíritu nos libera y
sana al
ser signo de nuestra sensibilidad espiritual; en una situación de
enfermedad y tribulación se puede tener paz si la tiene el espíritu
humano; sin embargo, la sola curación del cuerpo no siempre significa
alcanzar paz.
·
Jesús aprovecha la situación creada por
los hombres, que le traen al hombre enfermo, para enseñar a todos y
decir por qué había venido al mundo, y le dice al paralítico:
“Hijo, tus pecados quedan
perdonados”
No a sólo los escribas, también a los demás, y
nosotros nos extraña la frase.
No significa que el paralítico fuera un
pecador, sino el signo, que indica el poder
de Dios sobre el pecado, sustitutivo que aparta de Dios.
·
Cada uno podemos y deberíamos reflexionar sobre qué nos separa de la
fe o de la amistad con Dios.
-
No hay amor donde no hay perdón. ¡Dios es Amor y Perdón eterno!
·
Dios quiere la Paz de nuestro espíritu y, ”perdonar”
le es más grato que “curar”.
“Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa” no
es toda su enseñanza.
¡Dios
ha venido a salvar de la muerte eterna!
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA

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