domingo, 30 de marzo de 2025

 “ANDA, TU HIJO VIVE”

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

(Clic en los textos para leer)

Juan 4, 43-54

Jesús sana al hijo de un funcionario real
(Mt 8.5-13; Lc 7.1-10)
43 Dos días más tarde salió Jesús de Samaria y continuó su viaje a Galilea. 44 Porque, como él mismo afirmaba, a ningún profeta lo honran en su propia tierra. 45 Al llegar a Galilea fue bien recibido por los galileos, porque también ellos habían estado en Jerusalén en la fiesta de la Pascua y habían visto todo lo que él hizo entonces.
46 Jesús regresó a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Se encontraba allí un alto oficial del rey, que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. 47 Cuando este oficial supo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle y le rogó que bajase a su casa a sanar a su hijo, que se estaba muriendo. 48 Jesús le contestó:
–No creeréis, si no veis señales y milagros.
49 Pero el oficial insistió:
–Señor, ven pronto, antes que mi hijo muera.
50 Jesús le dijo entonces:
–Vuelve a casa. Tu hijo vive.
51 El hombre creyó lo que Jesús le había dicho, y se fue. Mientras regresaba a casa, sus criados salieron a su encuentro y le dijeron:
–¡Tu hijo vive!
52 Les preguntó a qué hora había comenzado a sentirse mejor su hijo, y le contestaron:
–Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre.
53 El padre se dio cuenta entonces de que a esa misma hora le había dicho Jesús: “Tu hijo vive”. Y él y toda su familia creyeron en Jesús.
54 Esta fue la segunda señal milagrosa hecha por Jesús al volver de Judea a Galilea.

DÍA 31 MARZO  CICLO -C

Jesús vuelve a la tierra donde creció, a Galilea, y Juan repite lo que dijo cuando no fue creído por sus convecinos: Un profeta no es estimado en su propia tierra”.

No somos profetas pero, quienes convivimos por alguna afinidad de la vida deberíamos tener muy en cuanta lo de amarnos; cuando hay amor hay credibilidad y, esta credibilidad y  estima deberían ser el punto de reflexión para escucharnos; en otro texto comenté lo que supone “saber y querer escucharnos” para no quedar situados en las propias creencias.

Jesús fue bien recibido porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén.

Os he comento más de una vez que, leer el Evangelio es tener a Jesús resucitado presente en lo que nos dice o hace en el hoy de nuestra propia vida.

·       Esta es la primera condición de fe, o de falta de fe con los Evangelios, para saber qué hacemos con ellos; no es sólo leer o no leer, sino tomar conciencia de nuestra actitud frente a Jesús ante el libro que nos lo presenta vivo.

“Había un funcionario real que

 tenía un hijo enfermo en Cafarnaún”

Tenía miedo de que su hijo muriera y acude a Jesús. ¡Vivamos el hecho!.

·       En primer lugar, no sólo debe preocuparnos la enfermedad física propia o ajena de un ser querido, sino también las enfermedades del espíritu; en el sentido de estar muertos o debilitados en la fe verdadera.

¡Cuántas personas han recuperado la fe o la han encontrado en la aceptación de una realidad adversa a la propia vida! ¡Cuántos ante la adversidad se alejan del encuentro con Jesús!

María vivía su vida de entrega a Dios felizmente hasta que la visitó el Ángel para llamarla a su vocación singularísima; a partir de entonces se complicó su vida; siguió viviendo con la misma paz o más y, con la espada de dolor que no la dejaría hasta ver a su hijo, el Hijo de Dios, clavado en la Cruz y con la firme esperanza en Dios Padre. María lo vio morir y lo esperó resucitado.

La realidad de Jesús es histórica; lo que hay de fe la trasciende; nosotros nos apoyamos en la realidad, que es el hoy de tu vida y la mía.

La fe del funcionario le permitió escuchar de labios de Jesús:

“Anda, tu hijo vive”

¡Cuántos padres desean escuchar lo mismo desde hogares donde la preocupación por la salud física y espiritual es deficiente o peligrosa!

El texto dice que creyó él y toda su familia.

La fe no es acción de gracias. Este hombre y su familia tenían fe cuando se atrevieron a ir en busca de Jesús.

No esperemos ver más signos para creer en Jesús, Dios y Hombre verdadero

Si acudimos al crucificado hagamoslo con fe, es decir, creyendo en Él y en su Amor, que le llevó a la condena por ser Dios.

¡Vivamos del Evangelio!           

F. Allara


SANTORAL DEL DÍA

sANTA Balbina, matrona romana, 

fundadora de la Iglesia homónima



ROMPE ESAS CADENAS






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