DIOS PADRE DE ETERNA MISERICORDIA
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
(Clic en los textos para leer)
Josué 5,9-12
2 Corintios 5,17-21
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IV DOMINGO DE CUARESMA
CICLO –C
Antes
que nosotros existen nuestros padres; hoy es habitual pensar que somos originales,
es decir que, hay tanta vanidad de progreso que se niega la historia, se
considera innecesaria o se interpreta desde parámetros actuales. Procedemos de un ayer y no debemos manipularlo.
“Hoy os he quitado de encima
el
oprobio de Egipto”
“Hoy”; la liberación empieza con la salida de
Egipto, pero el oprobio de la
esclavitud se termina cuando el Pueblo llega a la tierra prometida de Canaán. Los hijos
de Israel celebraron la Pascua…, en la estepa de Jericó.
Mientras vamos de camino no dejamos atrás
nuestra esclavitud, como tendencia a lo prohibido -lo cual no es
caer, sino ser tentados-; sin embargo, la
Redención ha hecho posible que la esclavitud no sea propiamente la situación del
creyente, sino la Gracia del Amor y del
Perdón, que nos ayudan a poder
vivir, no desde la referencia de la esclavitud, sino con la experiencia de la Misericordia
gratuita de Dios, como vemos en
la unidad del A.T. y
el NT.
“Si alguno está en Cristo es una criatura nueva.
Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo.
Dios nos reconcilió por medio de Cristo
y nos encargó el ministerio de la reconciliación” (2Cor 5,17-21)
“Al día
siguiente” viene después de un largo ayer y después
del “hoy”.
“El Día anterior ha pasado”; comieron de los productos de la tierra de Canaán…, y cesó el maná.
El maná es para nosotros “Pan bajado del cielo” ya en
tierra de reconciliados.
·
Necesitamos conocer la historia para poder dar razones del porqué de nuestro
progreso espiritual.
El Pan que comemos llega después de mucha
historia; desde una concatenación de sucesos hasta el hoy de nuestra vida.
·
Quien no quiere conocer y aceptar los
eslabones de la cadena de la historia es lógico que no entienda; quiere luz
desde el salto de la nada.
·
El Hijo encarnado en las entrañas de María, nacido como Dios y Hombre verdadero, ha hecho Eucaristía de su Cuerpo resucitado, Memorial de su Muerte y
Resurrección, Verdadero
Pan del cielo para los que se lo creen. La verdadera fe no
permite que la razón recorte.
La celebración de la Pascua, el Memorial de Cristo como renovación de
la Alianza de Dios con la Humanidad, viene
de muy lejos, cuando los pastores eran nómadas y ofrecían sus primicias a
Dios.
Entender y vivir la fe, con sentido comunitario eclesial, requiere el sentido común de aceptar
a Dios en su acontecer meta-histórico.
Si falta este lógico sentido común no
se da el paso en aceptar la realidad
de nuestra historia de salvación, que no ha surgido de la
nada, sino de Dios Creador desde la
nada haciendo historia, hasta ser “uno de tantos entre nosotros”, iniciando un nuevo Pueblo no fundamentado sobre Ley, sino sobre el Amor. Es la Iglesia de la que
somos miembros desde el bautismo.
No hace falta mucha inteligencia para entender el Amor de Dios; sencillamente
pensar que la fe no es lo que entiende la razón, y
quedarse en ella, sino aceptar
la cadena de sucesos meta- históricos por los que llegamos al hoy de
nuestra vida de fe, desde la lógica de de Dios, no la nuestra.
Es importante resaltar la forma de acudir a Jesús los publicanos y pecadores,
para escucharlo, y los escribas y fariseos para juzgarlo.
“Ese acoge a los pecadores y como con
ellos”
Jesús nos propone una parábola. Desde la fe la Palabra siempre es para hoy.
“Padre, dame la parte que me toca de
la fortuna”
Nos detenemos ante la palabra Padre. Por ser la primera cuestión de fe:
·
¿Quién es nuestro Dios?
¿Todos los cristianos tenemos a Dios
como Padre?
Si le rezamos como Padre, ¿De quién sabemos que Dios es nuestro Padre?
·
¿Somos cristianos? ¿Cómo manifestamos que somos cristianos de Cristo?
Sin pedirlo a Dios -si todo es energía-materia no hay nada
que pedir- disfrutamos de una
herencia gratuita: la vida y mucho
más.
·
La parábola muestra a Dios como Padre
de eterna Misericordia.
El hecho del hijo menor es sencillamente el
de cualquier persona que reconoce su pecado, que hace memoria de su
fe desde la experiencia vivida en casa con su padre y vuelve a su hogar
a confesarse:
Ø
Ha reconocido su pecado
Ø
Tiene dolor de haber ofendido a su padre
Ø
Hace el propósito de confesar a su padre su
pecado.
Ø
Se confiesa.
Pensamos que su propósito y deseo es
no volver hacer lo que hizo.
“En el cielo hay alegría por un pecador que se arrepiente”; el cielo hace fiesta
·
¿Tú te confiesas? Si lo haces, ¿a quién?
Los que, haciéndolo, se confiesan sólo con Dios,
¿han pensado que a Él no le llega ni el bien ni el mal, y que su Pueblo,
que se ha quedado con su Dios ha continuado siendo un Pueblo
nuevo, que es el Cuerpo de Cristo resucitado, la Iglesia, siendo Ésta la que recibe el
bien o el mal de sus miembros?
Ø El
hijo mayor no se ha enterado de nada.
Ø No
cree en su padre, no reconoce su pecado, no ama, y menos a su
hermano. No ha estrenado el amor, porque para él sólo cuenta la Ley.
Ø Se
cree con todos los derechos por
haber cumplido.
Ø Exige
la recompensa a su cumplimiento legal. No sabe
qué es el hogar
¿Nos hemos detenido a pensar en la frase del
padre, que es la de Dios
Padre dirigida
a ti y a mí hoy, si nos
consideramos hijos suyos en Cristo Jesús?
“Hijo, tú estás siempre conmigo,
y
todo lo mío es tuyo.
·
¿Qué recibimos y de quién por llamarnos creyentes?
Cada uno hagamos examen: ¿a quién nos
asemejamos?
·
¿Creemos que podemos seguir siendo como somos ante Dios y ante el prójimo, si hemos
conocido y creído en el Dios revelado?
F. Allara
SANTORAL DEL DÍA
SED Y ESPERANZA
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