sábado, 29 de marzo de 2025

 DIOS PADRE DE ETERNA MISERICORDIA

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

(Clic en los textos para leer)

Josué 5,9-12

2 Corintios 5,17-21

Lucas 15,1-3.11-32

15 Parábola del pastor que encuentra a su ovejaa
(Mt 18.10-14)
Todos los que cobraban impuestos para Roma, y otras gentes de mala fama, se acercaban a escuchar a Jesús. Y los fariseos y maestros de la ley le criticaban diciendo:
–Este recibe a los pecadores y come con ellos.
Entonces Jesús les contó esta parábola:
Parábola del padre que recobra a su hijo
11 Contó Jesús esta otra parábola: “Un hombre tenía dos hijos. 12 El más joven le dijo: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.’ Y el padre repartió los bienes entre ellos. 13 Pocos días después, el hijo menor vendió su parte y se marchó lejos, a otro país, donde todo lo derrochó viviendo de manera desenfrenada. 14 Cuando ya no le quedaba nada, vino sobre aquella tierra una época de hambre terrible y él comenzó a pasar necesidad. 15 Fue a pedirle trabajo a uno del lugar, que le mandó a sus campos a cuidar cerdos. 16 Y él deseaba llenar el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. 17 Al fin se puso a pensar: ‘¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras que aquí yo me muero de hambre! 18 Volveré a la casa de mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti, 19 y ya no merezco llamarme tu hijo: trátame como a uno de tus trabajadores.’ 20 Así que se puso en camino y regresó a casa de su padre.
“Todavía estaba lejos, cuando su padre le vio; y sintiendo compasión de él corrió a su encuentro y le recibió con abrazos y besos. 21 El hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco llamarme tu hijo.’ 22 Pero el padre ordenó a sus criados: ‘Sacad en seguida las mejores ropas y vestidlo; ponedle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. 23 Traed el becerro cebado y matadlo. ¡Vamos a comer y a hacer fiesta, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y le hemos encontrado!’ Y comenzaron, pues, a hacer fiesta.
25 “Entre tanto, el hijo mayor se hallaba en el campo. Al regresar, llegando ya cerca de la casa, oyó la música y el baile. 26 Llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba, 27 y el criado le contestó: ‘Tu hermano ha vuelto, y tu padre ha mandado matar el becerro cebado, porque ha venido sano y salvo.’ 28 Tanto irritó esto al hermano mayor, que no quería entrar; así que su padre tuvo que salir a rogarle que lo hiciese. 29 Él respondió a su padre: ‘Tú sabes cuántos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. 30 En cambio, llega ahora este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas para él el becerro cebado.’
31 “El padre le contestó: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. 32 Pero ahora debemos hacer fiesta y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.’ ”

IV DOMINGO DE CUARESMA 

CICLO –C

Josué 5,9-12

Antes que nosotros existen nuestros padres; hoy es habitual pensar que somos originales, es decir que, hay tanta vanidad de progreso que se niega la historia, se considera innecesaria o se interpreta desde parámetros actuales. Procedemos de un ayer y no debemos manipularlo.

“Hoy os he quitado de encima 

el oprobio de Egipto”

“Hoy”; la liberación empieza con la salida de Egipto, pero el oprobio de la esclavitud se termina cuando el Pueblo llega a la tierra prometida de Canaán. Los hijos de Israel celebraron la Pascua, en la estepa de Jericó.

Mientras vamos de camino no dejamos atrás nuestra esclavitud, como tendencia a lo prohibido -lo cual no es caer, sino ser tentados-; sin embargo, la Redención ha hecho posible que la esclavitud no sea propiamente la situación del creyente, sino la Gracia del Amor y del Perdón, que nos ayudan a poder vivir, no desde la referencia de la esclavitud, sino con la experiencia de la Misericordia gratuita de Dios, como vemos en la unidad del A.T. y el NT.

“Si alguno está en Cristo es una criatura nueva. 

Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo. 

Dios nos reconcilió por medio de Cristo 

y nos encargó el ministerio de la reconciliación” (2Cor 5,17-21)

“Al día siguiente” viene después de un largo ayer y después del “hoy”.

“El Día anterior ha pasado”; comieron de los productos de la tierra de Canaán, y cesó el maná.

El maná es para nosotros “Pan bajado del cielo” ya en tierra de reconciliados.

·        Necesitamos conocer la historia para poder dar razones del porqué de nuestro progreso espiritual.

El Pan que comemos llega después de mucha historia; desde una concatenación de sucesos hasta el hoy de nuestra vida.

·        Quien no quiere conocer y aceptar los eslabones de la cadena de la historia es lógico que no entienda; quiere luz desde el salto de la nada.

·        El Hijo encarnado en las entrañas de María, nacido como Dios y Hombre verdadero, ha hecho Eucaristía de su Cuerpo resucitado, Memorial de su Muerte y Resurrección, Verdadero Pan del cielo para los que se lo creen. La verdadera fe no permite que la razón recorte.

La celebración de la Pascua, el Memorial de Cristo como renovación de la Alianza de Dios con la Humanidad, viene de muy lejos, cuando los pastores eran nómadas y ofrecían sus primicias a Dios.

Entender y vivir la fe, con sentido comunitario eclesial, requiere el sentido común de aceptar a Dios en su acontecer meta-histórico.

Si falta este lógico sentido común no se da el paso en aceptar la realidad de nuestra historia de salvación, que no ha surgido de la nada, sino de Dios Creador desde la nada haciendo historia, hasta ser “uno de tantos entre nosotros”, iniciando un nuevo Pueblo no fundamentado sobre Ley, sino sobre el Amor. Es la Iglesia de la que somos miembros desde el bautismo.

No hace falta mucha inteligencia para entender el Amor de Dios; sencillamente pensar que la fe no es lo que entiende la razón, y quedarse en ella, sino aceptar la cadena de sucesos meta- históricos por los que llegamos al hoy de nuestra vida de fe, desde la lógica de de Dios, no la nuestra.


Lc 15,1-3.11-32

Es importante resaltar la forma de acudir a Jesús los publicanos y pecadores, para escucharlo, y los escribas y fariseos para juzgarlo.

“Ese acoge a los pecadores y como con ellos”

Jesús nos propone una parábola. Desde la fe la Palabra siempre es para hoy.

“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”

Nos detenemos ante la palabra Padre. Por ser la primera cuestión de fe:

·        ¿Quién es nuestro Dios?

¿Todos los cristianos tenemos a Dios como Padre?

Si le rezamos como Padre, ¿De quién sabemos que Dios es nuestro Padre?

·        ¿Somos cristianos? ¿Cómo manifestamos que somos cristianos de Cristo?

Sin pedirlo a Dios -si todo es energía-materia no hay nada que pedir- disfrutamos de una herencia gratuita: la vida y mucho más.

·        La parábola muestra a Dios como Padre de eterna Misericordia.

El hecho del hijo menor es sencillamente el de cualquier persona que reconoce su pecado, que hace memoria de su fe desde la experiencia vivida en casa con su padre y vuelve a su hogar a confesarse:

Ø  Ha reconocido su pecado

Ø  Tiene dolor de haber ofendido a su padre

Ø  Hace el propósito de confesar a su padre su pecado.

Ø  Se confiesa.

Pensamos que su propósito y deseo es no volver hacer lo que hizo.

En el cielo hay alegría por un pecador que se arrepiente”; el cielo hace fiesta

·        ¿Tú te confiesas? Si lo haces, ¿a quién?

Los que, haciéndolo, se confiesan sólo con Dios, ¿han pensado que a Él no le llega ni el bien ni el mal, y que su Pueblo, que se ha quedado con su Dios ha continuado siendo un Pueblo nuevo, que es el Cuerpo de Cristo resucitado, la Iglesia, siendo Ésta la que recibe el bien o el mal de sus miembros?

Ø  El hijo mayor no se ha enterado de nada.

Ø  No cree en su padre, no reconoce su pecado, no ama, y menos a su hermano. No ha estrenado el amor, porque para él sólo cuenta la Ley.

Ø  Se cree con todos los derechos por haber cumplido.

Ø  Exige la recompensa a su cumplimiento legal. No sabe qué es el hogar

¿Nos hemos detenido a pensar en la frase del padre, que es la de Dios Padre dirigida a ti y a mí hoy, si nos consideramos hijos suyos en Cristo Jesús?

“Hijo, tú estás siempre conmigo, 

y todo lo mío es tuyo.

·        ¿Qué recibimos y de quién por llamarnos creyentes?

Cada uno hagamos examen: ¿a quién nos asemejamos?

·        ¿Creemos que podemos seguir siendo como somos ante Dios y ante el prójimo, si hemos conocido y creído en el Dios revelado?                   

            F. Allara


SANTORAL DEL DÍA

b. Amadeo IX de Saboya



SED Y ESPERANZA





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