jueves, 29 de enero de 2026

"EL REINO DE LOS CIELOS SE PARECE…"

 Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día

Marcos 4,26-34

Parábola del crecimiento de la semilla
26 Jesús dijo también: “Con el reino de Dios sucede como con el hombre que siembra en la tierra: 27 que lo mismo si duerme que si está despierto, lo mismo de noche que de día, la semilla nace y crece sin que él sepa cómo. 28 Y es que la tierra produce por sí misma: primero brota una hierba, luego se forma la espiga y, por último, el grano que llena la espiga. 29 Y cuando el grano ya está maduro, se siega, porque ha llegado el tiempo de la cosecha."
Parábola de la semilla de mostaza
(Mt 13.31-32; Lc 13.18-19)
30 También dijo Jesús: “¿A qué se parece el reino de Dios, o con qué podremos compararlo? 31 Es como una semilla de mostaza que se siembra en la tierra. Es la más pequeña de todas las semillas del mundo; 32 pero, una vez sembrada, crece y se hace mayor que cualquiera otra planta del huerto, y echa ramas tan grandes que hasta los pájaros pueden anidar a su sombra.”
El uso que Jesús hacía de las parábolas
(Mt 13.34-35)
33 De esta manera les enseñaba Jesús el mensaje, por medio de muchas parábolas como estas y hasta donde podían comprender. 34 No les decía nada sin parábolas, aunque a sus discípulos se lo explicaba todo aparte.

 DÍA 30 ENERO CICLO A

Mientras Dios permanecía en su SER, al ser humano sólo le quedaba poder pensarlo; cosa que ha hecho y sigue haciendo sin llegar a encontrar a Dios:

-          bien por confundir lo que no dominaba y apoyarse en creencias,

-          o bien quedándose, en su búsqueda de sentido, sin decantarse por alguna creencia.

·       Dios dejó de ser misterio cuando abrió su SER y se dio a conocer.

·    La fe no es una creencia; ésta es una forma de aceptar lo desconocido.

Cuando Dios ha ido revelándose, la creencia pasa a ser fe en la medida en que se acepta la Verdad que Dios comunica de Sí mismo.

·    Fe es aceptar que el misterio divino ha abierto sus puertas y ha dejado que el ser humano pudiera contemplarlo en su misterio, hasta lo más esencial de la revelación, que ha sido venir al mundo el mismo Dios, para que le pudieran ver nuestros ojos y tocar nuestras manos.

A partir de entonces, a nosotros nos queda “querer permanecer en creencias” o “abrir nuestra mente al Dios presente”.

-        El ateísmo, propiamente, no es negar a Dios, sino dejar de aceptar la revelación de Dios.

·       Dios siempre será misterio, y no me contradigo con la frase anterior.

Lo que quiero decir es que somos nosotros los que hacemos misterioso el Reino de los cielos, porque el Dios que nos ha visitado ha hablado, sencillamente, para que, quien lo quiera escuchar, desde su pobreza humana, pueda aceptarlo en su VIDA HUMANA, siendo Dios, y le sea fácil creer en Él.

·       La fe siempre será un Don, porque la iniciativa es siempre de Dios; es nuestra libertad la que decide creer en el Don, quedarse en creencias, o vivir negando la realidad histórica del misterio divino hecho HOMBRE VERDADERO.  

Jesús, en aquel tiempo, decía a la gente:

“El Reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en tierra”

Decíamos ayer que el “sembrador” era Dios y la “semilla”, dejada en la tierra, ha sido el mismo DIOS en su HIJO, que ha venido a revelarnos su identidad, por esto,

-        creer es “aceptar a Jesús-Dios” y,

-    no creer puede ser seguir “en creencias, que de una u otra forma niegan a Jesús-Dios.

“La semilla germina y va creciendo, sin que, el ser humano, sepa cómo

·    El Reino de Dios está en medio de nosotros: la Justicia entre la injusticia, la Paz junto a la violencia, el odio y la guerra, el Pan sin ser repartido al hambriento, y la VERDAD como Luz que ilumina la mentira.

·     Dios, desde su Amor, espera la conversión de todas nuestras pobrezas, que son las que siguen creando y manteniendo cerrado el Reino establecido.

-       Nos contradecimos cuando le pedimos a Dios que actúe arreglando el mundo, cuando lo que hacemos es no creer en lo que ha hecho.

-       Bienaventurados, los que han visto que de la semilla florecía la espiga y el grano y, han optado por “creer en lo nuevo” que florecía en medio de la cizaña.

·       El Amor divino no puede hacer más por nosotros.

Quien es capaz de contemplar a Cristo crucificado y, como Dimas, ver Amor en medio del odio, es fácil, con el centurión, decir: “ÉSTE ERA EL HIJO DE DIOS”.

Federico  Allara

SANATORAL DEL DÍA

s. Martina, mártir


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