"EL REINO DE LOS CIELOS SE PARECE…"
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día
DÍA 30 ENERO CICLO A
Mientras
Dios permanecía en su SER, al
ser humano sólo le quedaba poder pensarlo; cosa que ha hecho y sigue
haciendo sin llegar a encontrar a Dios:
-
bien
por confundir lo que no dominaba y apoyarse en creencias,
-
o
bien quedándose, en su búsqueda de sentido, sin decantarse por alguna creencia.
· Dios dejó de ser misterio cuando
abrió su SER y se dio a conocer.
· La
fe no es una creencia; ésta es una forma de aceptar lo desconocido.
Cuando Dios ha ido revelándose, la creencia pasa
a ser fe en la medida en que se acepta
la Verdad que Dios comunica de Sí mismo.
· Fe
es aceptar que el misterio divino ha abierto sus puertas y ha dejado que
el ser humano pudiera contemplarlo en su misterio, hasta
lo más esencial de la revelación, que ha sido venir al mundo el mismo Dios, para que le pudieran ver
nuestros ojos y tocar nuestras manos.
A
partir de entonces, a nosotros nos queda “querer
permanecer en creencias” o “abrir nuestra mente al Dios presente”.
-
El
ateísmo,
propiamente, no es negar a Dios, sino dejar de aceptar la revelación de Dios.
· Dios siempre será misterio, y
no me contradigo con la frase anterior.
Lo que quiero decir es que somos nosotros
los que hacemos misterioso el Reino de los cielos, porque
el Dios que nos ha visitado ha hablado,
sencillamente, para que, quien lo
quiera escuchar, desde su pobreza humana, pueda aceptarlo en su VIDA HUMANA, siendo Dios, y le sea fácil creer en Él.
· La fe siempre será un Don,
porque la iniciativa es siempre de Dios;
es nuestra libertad la que decide creer en el Don, quedarse en creencias, o
vivir negando la realidad histórica del misterio divino hecho HOMBRE VERDADERO.
Jesús, en aquel tiempo, decía a la gente:
“El Reino de Dios se
parece a un hombre que echa semilla en tierra”
Decíamos ayer que el “sembrador” era Dios
y la “semilla”, dejada en la tierra, ha sido el mismo DIOS en su HIJO, que ha venido a revelarnos su
identidad, por esto,
-
creer es “aceptar a Jesús-Dios” y,
- no creer puede ser seguir “en creencias, que de una u otra forma niegan
a Jesús-Dios.
“La semilla germina y va
creciendo, sin que, el ser humano,
sepa cómo”
· El Reino de Dios está en medio de nosotros: la Justicia entre la injusticia, la Paz junto a la violencia, el odio y
la guerra, el Pan sin ser repartido al hambriento, y la VERDAD como Luz que ilumina la mentira.
· Dios, desde su Amor, espera la conversión
de todas nuestras pobrezas, que son las que siguen creando y
manteniendo cerrado el Reino establecido.
- Nos contradecimos cuando le pedimos a Dios
que actúe arreglando el mundo, cuando
lo que hacemos es no creer en lo que ha hecho.
- Bienaventurados, los que han visto que
de la semilla florecía la espiga y el grano y, han optado por “creer en lo nuevo” que florecía en
medio de la cizaña.
·
El Amor divino no puede hacer más por nosotros.
Quien
es capaz de contemplar a Cristo crucificado y, como Dimas, ver Amor en medio
del odio, es fácil, con el centurión, decir:
“ÉSTE ERA EL HIJO DE DIOS”.
Federico Allara
SANATORAL DEL DÍA
s. Martina, mártir

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