EL PADRE NO QUIERE
QUE SE PIERDA NINGUNO...
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
12 “¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas, ¿no dejará las otras noventa y nueve en el monte e irá a buscar la extraviada? 13 Y si logra encontrarla, os aseguro que se alegrará más por esa oveja que por las noventa y nueve que no se extraviaron. 14 Del mismo modo, vuestro Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ninguno de estos pequeños. |
DÍA 9 DICIEMBRE CICLO A
· Es de sensatez humana saber lo que
tenemos y lo que perdemos.
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Los
seres humanos somos las únicas criaturas que podemos ser conscientes de lo que
es la vida; esta conciencia nos ha de demostrar a nosotros mismos el valor de lo que significa vivir
como humanos.
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En
función de la conciencia de vivir es cuando se aprecia lo que somos y tenemos;
llegamos al discernimiento de que tenemos la vida adornada de talentos
individuales y personales. Nadie carece de ellos.
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En
función de saber valorar lo que tenemos podemos valorar lo que perdemos y,
podemos perder la vida según el uso inadecuado de los talentos.
Todo
lo demás no tiene el valor que tiene la vida, aunque tengamos
necesidad de ello para vivirla; lo que
priva es lo que somos.
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De
nuestra libertad depende el acierto o el desacierto de la vida.
En
aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
“Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde,
¿no deja las noventa y nueve en los montes y se va en busca de la perdida?”
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La
oveja que hemos de procurar salvar es la propia; de
ahí la necesidad de valorar lo que embellece
la propia vida y trabajar por
enriquecerla.
Cada
ser humano vive,
según decide libremente, de lo que piensa sensatamente qué es lo que
le conviene a su propia vida o, va caminando dejando los talentos
en los “montes” para seguir lo que considera valores, cuando en
realidad convierte la vida en depender de ellos, como “oveja perdida”
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Cuando
se vive valorando la riqueza que se tiene, duele perder talentos; lo propio de la sensatez es recuperar lo que se había perdido.
“Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella
que por las noventa y nueve que no se habían extraviado”
· No
se busca lo que no se ama.
· Amar la propia vida como el único
tesoro que tenemos,
para vivirla y darla, no es egoísmo, sino la primera demostración de tener conciencia de su valor.
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El
amor consciente con el que se ama la vida, y se procura
enriquecerla con el buen uso de los talentos, que cada uno tiene a su medida, es la mejor manera de poder servir al
prójimo y amar lo que se opta para ser amado.
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La
vida es sencilla para ser vivida en libertad, buscando conservarla y entender
lo que nos da la felicidad.
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La
oferta engañosa del mundo, aceptándola, es la que complica la
sencillez de vivir.
Estar
en el mundo siendo prudentes para no ser como nos quiere hacer es
de humana sensatez; si a lo humano
le añadimos la opción por la fe que nos ofrece Dios tenemos razones para vivir la vida con sentido y sencillez.
“No es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda
ni uno de estos pequeños”
Es el riesgo de haber sido creados libres.
La referencia donde se fundamenta el don
de la libertad lleva a permanecer
en libertad para vivir y dar la vida en amor o a vivirla en dependencia
y esclavitud.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA

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