CONCEPCIÓN INMACULADA DE MARÍA
“Bienaventurada de generación en generación”
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 1,26-38
DÍA 8 DICIEMBRE CICLO A
Hablar
de María es abrir los ojos para contemplar un universo de vida, amor,
Gracia, luz, verdad y belleza para
ser conscientes de lo que significa, para la vida de todo ser
humano, sensible al Don de poder mirarla desde la fe, lo que supone que a este universo indescriptible le
podemos decir: ¡Madre! y, desde
lo más sencillo de lo humano, saber
discernir la belleza, el bien, la verdad… hallar, en
la contemplación de María, la paz y la
visión de un camino por donde Ella anda, del que nosotros
perdemos el horizonte de su origen y el del final del camino.
· Desde
lo humano y desde la fe María vive su
origen y su fin en el Amor eterno de Dios, Uno y Trino, y nos conduce a buscar la Presencia de
Dios y a encontrarla en Ella, porque su vocación es ser medio para acercarnos a Dios.
· María es una criatura más del Cuerpo
resucitado de Cristo, visible.
Decir
que, María es una criatura humana como
nosotros no es situarla al mismo nivel en el que estamos todos los
bautizados en Cristo.
-
En María
todo ha sido acontecido en el tiempo porque, María es un ser real en nuestra historia
pero “fuera de lo que nosotros concebimos como tiempo”; no sólo por la
Fiesta de hoy, su Inmaculada concepción, sino también por el hecho de ser el miembro más predilecto
de la Iglesia.
-
En María se realiza la plenitud de la
eficacia de la Redención.
-
En
María vemos
qué es la Iglesia a los ojos del Padre, después de la Redención.
· María
es un Bien para el mismo Universo; en Ella no hay causa de
sufrimiento en nadie ni en nada.
-
Vivió
la dormición como
muerte,
no
la retuvo nuestra humanidad pecadora.
Jesús
vivió la experiencia de la sepultura, de la que privó a su Madre.
· La
Concepción inmaculada de María realizó singulares
diferencias, que hacen que sea llamada “bienaventurada de generación en generación”;
- Así
entendemos la igualdad con nosotros, como miembro de la Iglesia, desde su singularísima diferencia.
- “Ser
miembro del Cuerpo de su Hijo, es más que ser Madre de Dios” (S. Agustín)
·
Jesús vino al mundo a liberar nuestra
libertad.
- Necesitamos
que nuestra libertad, lo esencial de ser humanos a imagen de Dios, sea liberada para poder aceptar el don
de la fe y corresponder a la Gracia.
El signo de ser concebida inmaculada, sin
pecado original, es para que pudiera
ser el Sí íntegro y permanente de una criatura humana a Dios.
· María fue la Mujer
libre como los somos todos los seres humanos, creados a imagen y semejanza
de Dios; pero nuestra libertad está oscurecida por la realidad del pecado, del que
Ella fue liberada.
Nuestro campo de trigo ha sido sembrado
de cizaña, por
lo que hay confusión en el conocimiento de Dios, creación de dioses desde
nuestro subjetivismo, divisiones graves, llamándonos todos cristianos;
desde siempre, la Humanidad ha
vivido las consecuencias del mal.
La
única criatura humana que pudo ser fiel, que pudo libremente decir
“sí” a Dios y aceptar con fe las consecuencias de la dignidad de ser Madre de
Dios, fue María Inmaculada, por ser plenamente su libertad liberada desde su
concepción.
· Sin libertad liberada no podemos
corresponder ni confiar integra y plenamente a Dios.
¡Qué
fácilmente se puede convertir lo más sublime de Dios en ideología, política y
una religiosidad, que desdice el testimonio de una vida desde el Don de la fe!
· Jesús
vino a salvarnos.
· La
salvación es fruto de la Redención que le corresponde sólo a Cristo.
- Cristo
vive en cada uno, en su Espíritu pero, ni los más Santos, reconocidos
por la Iglesia, han llegado a lo que es María en comunión con su Hijo.
En
el grado mayor de identificación con Vida de Jesús se llega a una
experiencia de unión; nunca a la comunión como fue la vida de María, con
Jesús, por su plenitud de Gracia.
- En
nada nos podemos comparar con María, siendo una criatura humana
nacida en un tiempo histórico concreto; su
plenitud de Gracia y ser Inmaculada, desde su concepción, la
hace ser única.
· A
María la hemos de ver en el paraíso viviendo en la Presencia de Dios; su ser humano es nuevo, recreado por
la Sangre del Hijo de Dios.
Nosotros
hemos de esperar la venida de Jesús, para alcanzar el paraíso eterno por Gracia
de sus méritos.
-
María
nació en el paraíso y vivió en él; aunque
la veamos niña, esposa y Madre sufriendo toda la vida por ser fiel a su
“vocación”, de pie en el Calvario viendo morir a su hijo, viendo morir a Dios
en su Hijo unigénito.
Sepamos
contemplar a María en el tiempo, sabiendo ver qué es una
persona redimida, viviendo en Gracia de Dios, en plenitud de Gracia, unido su
tiempo con el eterno; donde está como signo
de esperanza para toda la Iglesia y para todos los seres humanos de buena
voluntad, que agradan a Dios,
desde su condición y estado de vida.
Federico
Allara
SANTORAL DEL DÍA
INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA
SALVE DEL MUNDO

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