domingo, 7 de diciembre de 2025

CONCEPCIÓN INMACULADA DE MARÍA

Bienaventurada de generación en generación”

 Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

Animación a la lectura 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Lucas 1,26-38

Un ángel anuncia el nacimiento de Jesús
26 A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, 27 a visitar a una joven virgen llamada María que estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. 28 El ángel entró donde ella estaba, y le dijo:
–¡Te saludo, favorecida de Dios! El Señor está contigo.
29 Cuando vio al ángel, se sorprendió de sus palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. 30 El ángel le dijo:
–María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. 31 Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús. 32 Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo: y Dios el Señor lo hará rey, como a su antepasado David, 33 y reinará por siempre en la nación de Israel. Su reinado no tendrá fin.s
34 María preguntó al ángel:
–¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?
35 El ángel le contestó:
–El Espíritu Santo se posará sobre ti y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. 36 También tu parienta Isabel, a pesar de ser anciana, va a tener un hijo; la que decían que no podía tener hijos está encinta desde hace seis meses. 37 Para Dios no hay nada imposible.
38 Entonces María dijo:
–Soy la esclava del Señor. ¡Que Dios haga conmigo como me has dicho!
Con esto, el ángel se fue.

DÍA 8 DICIEMBRE  CICLO A

Hablar de María es abrir los ojos para contemplar un universo de vida, amor, Gracia, luz,  verdad y belleza para ser conscientes de lo que significa, para la vida de todo ser humano, sensible al Don de poder mirarla desde la fe, lo que supone que a este universo indescriptible le podemos decir: ¡Madre! y, desde lo más sencillo de lo humano, saber discernir la belleza, el bien, la verdad hallar, en la contemplación de María, la paz y la visión de un camino por donde Ella anda, del que nosotros perdemos el horizonte de su origen y el del final del camino.

·  Desde lo humano y desde la fe María vive su origen y su fin en el Amor eterno de Dios, Uno y Trino, y nos conduce a buscar la Presencia de Dios y a encontrarla en Ella, porque su vocación es  ser medio para acercarnos a Dios.

·       María es una criatura más del Cuerpo resucitado de Cristo, visible.

Decir que, María es una criatura humana como nosotros no es situarla al mismo nivel en el que estamos todos los bautizados en Cristo.

-       En María todo ha sido acontecido en el tiempo porque, María es un ser real en nuestra historia pero “fuera de lo que nosotros concebimos como tiempo”; no sólo por la Fiesta de hoy, su Inmaculada concepción, sino también por el hecho de ser el miembro más predilecto de la Iglesia.

-       En María se realiza la plenitud de la eficacia de la Redención.

-       En María vemos qué es la Iglesia a los ojos del Padre, después de la Redención.

·     María es un Bien para el mismo Universo; en Ella no hay causa de sufrimiento en nadie ni en nada.

-       Vivió la dormición como muerte, no la retuvo nuestra humanidad pecadora.

Jesús vivió la experiencia de la sepultura, de la que privó a su Madre.

·     La Concepción inmaculada de María realizó singulares diferencias, que hacen que sea llamada “bienaventurada de generación en generación”;

-       Así entendemos la igualdad con nosotros, como miembro de la Iglesia, desde su singularísima diferencia.

-    “Ser miembro del Cuerpo de su Hijo, es más que ser Madre de Dios”  (S. Agustín)

·       Jesús vino al mundo a liberar nuestra libertad.

-       Necesitamos que nuestra libertad, lo esencial de ser humanos a imagen de Dios, sea liberada para poder aceptar el don de la fe y corresponder a la Gracia.

El signo de ser concebida inmaculada, sin pecado original, es para que pudiera ser el Sí íntegro y permanente de una criatura humana a Dios.

·    María fue la Mujer libre como los somos todos los seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios; pero nuestra libertad está oscurecida por la realidad del pecado, del que Ella fue liberada.

Nuestro campo de trigo ha sido sembrado de cizaña, por lo que hay confusión en el conocimiento de Dios, creación de dioses desde nuestro subjetivismo, divisiones graves, llamándonos todos cristianos; desde siempre, la Humanidad ha vivido las consecuencias del mal.

La única criatura humana que pudo ser fiel, que pudo libremente decir “sí” a Dios y aceptar con fe las consecuencias de la dignidad de ser Madre de Dios, fue María Inmaculada, por ser plenamente su libertad liberada desde su concepción.

· Sin libertad liberada no podemos corresponder ni confiar integra y plenamente a Dios.

¡Qué fácilmente se puede convertir lo más sublime de Dios en ideología, política y una religiosidad, que desdice el testimonio de una vida desde el Don de la fe!

·       Jesús vino a salvarnos.

·       La salvación es fruto de la Redención que le corresponde sólo a Cristo.

-     Cristo vive en cada uno, en su Espíritu pero, ni los más Santos, reconocidos por la Iglesia, han llegado a lo que es María en comunión con su Hijo.

En el grado mayor de identificación con Vida de Jesús se llega a una experiencia de unión; nunca a la comunión como fue la vida de María, con Jesús, por su plenitud de Gracia.

-    En nada nos podemos comparar con María, siendo una criatura humana nacida en un tiempo histórico concreto; su plenitud de Gracia y ser Inmaculada, desde su concepción, la hace ser única.  

·      A María la hemos de ver en el paraíso viviendo en la Presencia de Dios; su ser humano es nuevo, recreado por la Sangre del Hijo de Dios.

Nosotros hemos de esperar la venida de Jesús, para alcanzar el paraíso eterno por Gracia de sus méritos.

-       María nació en el paraíso y vivió en él; aunque la veamos niña, esposa y Madre sufriendo toda la vida por ser fiel a su “vocación”, de pie en el Calvario viendo morir a su hijo, viendo morir a Dios en su Hijo unigénito.

Sepamos contemplar a María en el tiempo, sabiendo ver qué es una persona redimida, viviendo en Gracia de Dios, en plenitud de Gracia, unido su tiempo con el eterno; donde está como signo de esperanza para toda la Iglesia y para todos los seres humanos de buena voluntad, que agradan a Dios, desde su condición y estado de vida.         

 Federico  Allara

SANTORAL DEL DÍA

INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA


SALVE DEL MUNDO



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