BAUTISMO DE JESÚS
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 3,13-17
EL BAUTISMO DE JESÚS CICLO A
Isaías 42,1-4.6-7
“Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien
me complazco”
Dios, tal cual lo conocemos por su propia revelación,
no tiene a nadie como esclavo ni como siervo. Entender el amor nos ayuda a discernir qué es “ser esclavo de Dios”
· Isaías profetiza sobre el elegido de Dios para salvar la Humanidad alejada de Él.
· Jesús es reconocido como el Siervo de
Yahvé, profetizado por Isaías, como Mesías elegido por Dios, ratificado en la teofanía
del Jordán.
JESÚS, EL CRISTO, DIOS Y HOMBRE VERDADERO, EL
HIJO nunca puede ser elegido por el Padre como
siervo, sino que es el Misterio de Amor trinitario, el
que nos revela la forma de
salvar a la Humanidad; por esto digo que, sólo el amor creído de Dios nos permite entender la figura
profetizada del siervo en la realidad
vivida por Cristo.
· Siervo al “aceptar la misión” para lo que es
llamado.
· Siervo por su “libre obediencia”; porque lo que va a “decir y hacer” se le
dirá; un elegido de Dios no es creador de sus palabras y acciones; el espíritu de Dios le conduce.
· Siervo para ser “testigo de la Verdad”, que no necesita ser manifestada con gritos
ni con voces por las calles.
· Siervo porque “no vacilará ni se quebrará” hasta implantar la justicia en las
naciones.
Ser
creyente, del Dios vivo
revelado, es:
- Ser elegido para ser siervo,
- Saber conocer y aceptar ser llamado a una misión; ha de ser libremente obediente para poder cumplirla como testigos de la Verdad, que nunca es la propia, sino recibida.
- Aceptar el don del Espíritu para no vacilar ante la realidad de ser siervo en medio del mundo.
- Siervo, en definitiva, para ser servidor
y, trabajar por la justicia, según lo es para Dios,
que dista un abismo de la justicia del mundo.
Hechos 10,34-38 |
Y dice
Pedro:
“Ahora comprendo con
toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo
teme, practica la justicia, sea de la nación que sea”.
Mateo 3,13-17
La
trascendencia del bautismo de Jesús en
el Jordán y la de nuestro bautismo.
Juan ha reconocido que Jesús es el que viene
detrás de él; que existía
antes que él; lo reconoce el
Mesías; por esto se resiste a
bautizarlo cuando Jesús se pone en la fila de los pecadores. Este
hecho identifica la realidad de ambos:
· Identidad de Juan como el último de
los Profetas,
que bautiza al que abre la puerta de la Nueva y definitiva Alianza.
- Juan
ve
a Jesús el Mesías desde
la visión del Espíritu en forma de paloma. (Gn.8,8).
· Jesús, ratificado en la teofanía
del Jordán, como el Mesías enviado
por el Padre.
- Jesús
es ratificado en su misión: “Este es mi Hijo
amado en quien me complazco”
Un encuentro, de ambos, de suma
trascendencia
desde dos vidas marcadas por caminos muy diferentemente vividos, coincidentes
en el tiempo histórico, que marcaba la diferencia de las dos Alianzas.
Ambos se separan
a) Para
vivir “la disminución” de Juan,
habiendo cumplido su misión, y Jesús
tomando sobre sí el camino de Mesías.
b) Para
terminar ambos con sus vidas
entregadas en función del Misterio de Amor trinitario, que nos hace
comprender que, amar es servir, y servir es dar la vida libremente como
siervos de Dios por el bien de la Humanidad.
Quien
ama se hace libremente siervo, esclavo por amor;
quien no ama, no se libera de ser esclavo; lo es sin la libertad que da el
amor.
· Dos
seres humanos, Juan el Precursor y
Jesús, Dios y Hombre verdadero, que se identifican, cada uno por
su camino y forma diferentes:
- Juan
gritando conversión; Cristo como
único Redentor.
- Anunciadores de esperanza denunciando
la injustica del mundo, siendo testigos de la Verdad de Dios y víctimas de Amor.
El
Misterio es
el del Amor de Dios Revelado en su forma Trinitaria de salvarnos.
· ¡Creer
es haber comprendido el Amor!; conocer y creer en el Amor divino nos permite reconocer la trascendencia
de nuestro bautismo.
Importante
“convertirnos al Bautismo”; nuestra vocación esencial; no
aceptar lo que es el bautismo puede ser la causa de no levantar el vuelo de
la fe.
No
es de sentido común refugiarse en que fuimos bautizados de niños; todo
se ha puesto encima de nosotros; desde niños hemos ido discerniendo y haciendo nuestro “los bautismos
ideológicos, físicos y materiales de forma natural, menos el Bautismo recibido en la
Iglesia, muchas veces olvidado, para
seguir planteándonos, sin término, el problema de la fe, o dejado en la indiferencia.
¡Dios
nos haga conscientes de lo que significó
el Bautismo en nuestra vida!
· “Convertirnos”
no es al cumplimiento de ninguna ley, ni en relación con
lo puramente legal. Desde la fe, “nos convertimos a una Persona, Jesucristo”,
que
ES EL CAMINO para creer en Dios.
· “Convertirnos” es “verter”
la vida en amor a ALGUIEN.
Es así desde la fe y desde
el amor humano,
porque estamos llamados a vivir en
relación humana, “la fe y el amor”,
que son fundamento del ser humano y
causa de esperanza.
¡El Bautismo nos ha hecho miembros del Cuerpo resucitado de Cristo!
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Pedro de Cesarea, mártir
QUIERO NACER

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