lunes, 16 de marzo de 2026

“¿QUIERES QUEDAR SANO?”

 Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Juan 5,1-16

Jesús sana al paralítico de Betzatá
5
Algún tiempo después celebraban los judíos una fiesta, por lo que Jesús regresó a Jerusalén. En Jerusalén, cerca de la puerta llamada de las Ovejas, hay un estanque llamado en hebreo Betzatá. Tiene cinco pórticos, en los que, echados en el suelo, se encontraban muchos enfermos, ciegos, cojos y tullidos. [4]  Había entre ellos un hombre enfermo desde hacía treinta y ocho años. Cuando Jesús lo vio allí tendido y supo del mucho tiempo que llevaba enfermo, le preguntó:
–¿Quieres recobrar la salud?
El enfermo le contestó:
–Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se remueve el agua. Para cuando llego, ya se me ha adelantado otro.
Jesús le dijo:
–Levántate, recoge tu camilla y anda.
En aquel momento el hombre recobró la salud, recogió su camilla y echó a andar. Pero como era sábado, 10 los judíos dijeron al que había sido sanado:
–Hoy es sábado; no te está permitido llevar tu camilla.
11 El hombre les contestó:
–El que me devolvió la salud me dijo: ‘Recoge tu camilla y anda.’
12 Ellos le preguntaron:
–¿Quién es el que te dijo: ‘Recoge tu camilla y anda’?
13 Pero el hombre no sabía quién le había curado, porque Jesús había desaparecido entre la multitud. 14 Después, en el templo, Jesús se encontró con él y le dijo:
–Mira, ahora que ya has recobrado la salud no vuelvas a pecar, no sea que te pase algo peor.
15 El hombre se fue y dijo a los judíos que Jesús era quien le había devuelto la salud. 16 Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

DÍA 17 MARZO CICLO A

¡Cuántas personas hoy responderían lo mismo que este hombre!

“No tengo a nadie”

·       Jesús vino al mundo para acercarse con amor a todos los enfermos, porque son muchas las enfermedades que padecemos; las más graves son las que no tenemos conciencia de tenerlas por querer ignorarlas.

-       ¿Quién advierte, reconoce y quiere sanar las enfermedades de su espíritu?

En la piscina de Betesda, en Jerusalén, donde podemos apreciar en sus restos la descripción del Evangelio, había toda clase de enfermos que deseaban recuperar su salud “tocando, el primero, las aguas sanadoras de la piscina”.

-       Allí llegó Jesús para ir al encuentro de un hombre, que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Lo peor de la enfermedad, reconocida, es tener que vivirla en soledad al “no tener a nadie”, que acompañe de cerca con amor.

·       Jesús, acercándose al paralítico, le pregunta: ¿Quieres quedar sano?

¡Cuántas son las personas, que hoy nos podrían repetir que “son muchos los años viviendo solas su enfermedad!

·       Jesús está vivo, y desea que todo prójimo, que tiene necesidad de amor, le sienta cercano; nos ha dicho que “lo que hagamos a uno de nuestros hermanos, a Él se lo hacemos”

-       Si alguien vive su vida y su enfermedad en soledad, no es por estar abandonado de Dios, sino por nuestros pecados de omisión.

Dice S. Vicente de Paul que, “si haciendo oración alguien nos necesita, dejemos la oración y vayamos al prójimo”, porque Dios puede esperar, pero el enfermo o el prójimo, que nos necesita, puede que no pueda más sin ti.

-       La frase de S. Vicente no dice que “dejemos a Jesús”, sino que “si nos llama el prójimo vayamos con Jesús a él, siendo la mejor forma de acompañarlo.

Es lo que hacía Jesús, orar por la noche e ir al prójimo de día en su Nombre.

“Levántate, toma tu camilla y echa a andar”

·       Jesús sabía que “llegaba el final de su vida”, y también sabía “a lo que le llevaba curar en sábado” al ciego de nacimiento y al paralítico de la piscina de Betesda.

-       Los entendidos de la Ley dicen, nuevamente sin amor, “hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla”

Eran aquellos tiempos; hoy, los pecados de omisión, cumpliendo lo prescrito como creyentes o como humanos, vienen a ser el mismo error.

-       Dios nos mira a todos según tratamos u olvidamos al hermano que “no tiene a nadie”.

“El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar”

·       Jesús, dueño de la vida y del sábado, autor de la Ley superada por Amor, es quien nos dice a todos “levántate y echa a andar hacia el prójimo”.

-       También nos dice: “No peques más”.

-       Como humano y si crees en Mí, con más rigor, haz el bien a tu hermano, sea amigo o enemigo.        

Federico  Allara 

SANTORAL DEL DÍA

s. Patricio, obispo, apóstol de Irlanda


SIENTE MI ABRAZO






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