“CUANDO SE CUMPLIERON
LOS DÍAS DE LA PURIFICACIÓN”
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día
Lucas 2,22-40
DÍA 2 FEBRERO CICLO A
- Me
gusta más decir que “es el día de la Presentación
de Jesús al Templo”
Hasta
hace poco las madres, después de dar a luz, iban a purificarse;
respetemos cada tiempo sin juzgarlo a destiempo y, alegrémonos de crecer.
Toda madre es digna de ser admirada y amada por la dignidad de ser
“el medio” humano por el que todos
llegamos a la existencia; María lo es, más aún, por ser Inmaculada y Madre de Dios.
· Celebramos el hecho de este día
con fe, viendo a
María y a José acudiendo al Templo,
como uno de tantos matrimonios, y buenos creyentes de la Ley mosaica, a cumplir lo prescrito por la Ley; no
se apropian ser Madre y tutor de JESÚS,
EL HIJO DE DIOS.
-
Es
una lección para nuestro tiempo en
el que brilla, negativamente, por la autonomía
religiosa de “incumplir” lo que es debido desde la fe y el amor.
· Puntos de reflexión:
1) El Profeta Simeón.
-
“Hombre justo y piadoso que supo
esperar con fe”
- Cuando la fe es vivida desde el Espíritu
Santo, la vida está llena de esperanza cierta, y es
el Espíritu el que mueve el corazón con sabiduría para ver lo que otros
no pueden contemplar, estando en el mismo lugar y situación.
ü
Simeón, llevado por su espíritu, reconoció lo nuevo en María y José.
La enseñanza de fe grande, objetiva y segura, es la que
expresa Simeón.
-
“Ahora, Señor, según tu
promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. porque mis ojos han visto a tu Salvador…”
·
Es para meditar cada palabra:
ü Simeón Creyó en la
Promesa, se considera siervo, y pide
que ya puede morir en paz, por haber visto a “tu Salvador”.
Como los pastores y los Reyes, Simeón, no ve
más que a un matrimonio que lleva al hijo al Templo, pero es el Espíritu quien da
ojos para ver.
· El Espíritu Santo está presente en todos los bautizados en Cristo; pero puede permanecer, en lo más íntimo de nuestro templo, en silencio, “como está Cristo en el Sagrario”, mientras no veamos con amor el Amor divino.
- Pidamos
el don de creerlo para tener oídos que saben escuchar y ojos
que saben ver.
ü
Simeón los bendijo y actuó y habló como Profeta:
“Este está puesto para que muchos en Israel caigan y se
levanten; y será como un signo de contradicción -y a ti misma una espada te
traspasará el alma-, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de
muchos corazones”
2) La
Profetisa Ana, de quien se describe quién era y de quién
procedía.
-
También ella, llevada del Espíritu, no se apartaba del Templo.
-
“Presentándose en aquel
momento…”
· El Espíritu hace coincidir momentos de
Gracia en los que viven abiertos a su don.
-
Testigo de lo que creyó, hablaba del niño
a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
La falta de fe hizo que muchos se equivocaran “de lo que esperaban del Mesías”.
Tengamos fe como Simeón y Ana.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
JESÚS EN EL TEMPLO

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