domingo, 1 de febrero de 2026

“CUANDO SE CUMPLIERON 

LOS DÍAS DE LA PURIFICACIÓN”

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día

Lucas 2,22-40

22 Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse según manda la ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. 23 Lo hicieron así porque en la ley del Señor está escrito: “Todo primer hijo varón será consagrado al Señor.” 24 Fueron, pues, a ofrecer en sacrificio lo que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.t
25 En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo, que adoraba a Dios y esperaba la restauración de Israel. El Espíritu Santo estaba con él 26 y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor había de enviar. 27 Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús entraban para cumplir con lo dispuesto por la ley, 28 Simeón lo tomó en brazos, y alabó a Dios diciendo:
29 “Ahora, Señor, tu promesa está cumplida:
ya puedes dejar que tu siervo muera en paz .
30 Porque he visto la salvación
31 que has comenzado a realizar
ante los ojos de todas las naciones,
32 la luz que alumbrará a los paganos
y que será la honra de tu pueblo Israel.”
33 El padre y la madre de Jesús estaban admirados de lo que Simeón decía acerca del niño. 34 Simeón les dio su bendición, y dijo a María, la madre de Jesús:
–Mira, este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan y muchos se levanten. Será un signo de contradicción 35 que pondrá al descubierto las intenciones de muchos corazones. Pero todo esto va a ser para ti como una espada que te atraviese el alma.
36 También estaba allí una profetisa llamada Ana, hija de Penuel, de la tribu de Aser. Era muy anciana. Se había casado siendo muy joven y vivió con su marido siete años; 37 pero hacía ya ochenta y cuatro que había quedado viuda. Nunca salía del templo, sino que servía día y noche al Señor, con ayunos y oraciones. 38 Ana se presentó en aquel mismo momento, y comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.
El regreso a Nazaret
39 Cuando ya habían cumplido con todo lo que dispone la ley del Señor, regresaron a Galilea, a su pueblo de Nazaret. 40 Y el niño crecía y se hacía más fuerte y más sabio, y gozaba del favor de Dios.

DÍA 2 FEBRERO CICLO  A

-   Me gusta más decir que “es el día de la Presentación de Jesús al Templo

Hasta hace poco las madres, después de dar a luz, iban a purificarse; respetemos cada tiempo sin juzgarlo a destiempo y, alegrémonos de crecer.

Toda madre es digna de ser admirada y amada por la dignidad de ser “el medio” humano por el que todos llegamos a la existencia; María lo es, más aún, por ser Inmaculada y Madre de Dios.

·   Celebramos el hecho de este día con fe, viendo a María y a José acudiendo al Templo, como uno de tantos matrimonios, y buenos creyentes de la Ley mosaica, a cumplir lo prescrito por la Ley; no se apropian ser Madre y tutor de JESÚS, EL HIJO DE DIOS.

-       Es una lección para nuestro tiempo en el que brilla, negativamente, por la autonomía religiosa de “incumplir” lo que es debido desde la fe y el amor.

·       Puntos de reflexión:

1)    El Profeta Simeón.

-       “Hombre justo y piadoso que supo esperar con fe”

-   Cuando la fe es vivida desde el Espíritu Santo, la vida está llena de esperanza cierta, y es el Espíritu el que mueve el corazón con sabiduría para ver lo que otros no pueden contemplar, estando en el mismo lugar y situación.

ü Simeón, llevado por su espíritu, reconoció lo nuevo en María y José.

La enseñanza de fe grande, objetiva y segura, es la que expresa Simeón.

-       “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. porque mis ojos han visto a tu Salvador

·       Es para meditar cada palabra:

ü Simeón Creyó en la Promesa, se considera siervo, y pide que ya puede morir en paz, por haber visto a “tu Salvador”.

Como los pastores y los Reyes, Simeón, no ve más que a un matrimonio que lleva al hijo al Templo, pero es el Espíritu quien da ojos para ver.

·    El Espíritu Santo está presente en todos los bautizados en Cristo; pero puede permanecer, en lo más íntimo de nuestro templo, en silencio,como está Cristo en el Sagrario”, mientras no veamos con amor el Amor divino.

-   Pidamos el don de creerlo para tener oídos que saben escuchar y ojos que saben ver.

ü Simeón los bendijo y actuó y habló como Profeta:

“Este está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción -y a ti misma una espada te traspasará el alma-, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones”

2)   La Profetisa Ana, de quien se describe quién era y de quién procedía.

-       También ella, llevada del Espíritu, no se apartaba del Templo.

-       “Presentándose en aquel momento

· El Espíritu hace coincidir momentos de Gracia en los que viven abiertos a su don.

-       Testigo de lo que creyó, hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

La falta de fe hizo que muchos se equivocaran “de lo que esperaban del Mesías”.

Tengamos fe como Simeón y Ana.                                        

Federico Allara 

SANTORAL DEL DÍA

PRESENTACIÓN DEL SEÑOR


JESÚS EN EL TEMPLO




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