"BUSCAD AL SEÑOR
LOS HUMILDES DE LA TIERRA"
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día
Mateo 5,1-125 SERMÓN DEL MONTE 1 Al ver la multitud, Jesús subió al monte y se sentó. Sus discípulos se le acercaron, 2 y él comenzó a enseñarles diciendo: La dicha verdadera ("Bienaventuranzas") (Lc 6.20-23) 3 “Dichosos los que reconocen su pobreza espiritual, porque suyo es el reino de los cielos. 4 “Dichosos los que sufren, porque serán consolados. 5 “Dichosos los humildes, porque heredarán la tierra que Dios les ha prometido. 6 “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán satisfechos. 7 “Dichosos los compasivos, porque Dios tendrá compasión de ellos. 8 “Dichosos los de corazón limpio, porque verán a Dios. 9 “Dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos. 10 “Dichosos los perseguidos por hacer lo que es justo, porque suyo es el reino de los cielos. 11 “Dichosos vosotros, cuando la gente os insulte y os maltrate, y cuando por causa mía digan contra vosotros toda clase de mentiras. 12 ¡Alegraos, estad contentos, porque en el cielo tenéis preparada una gran recompensa! Así persiguieron también a los profetas que vivieron antes que vosotros. |
DOMINGO IV TIEMPO ORDINARIO
COCLO A
Sofonías 2,3.3,12-13
“Buscad al Señor los
humildes de la tierra”
Eran tiempos en que el Pueblo sufría y,
cuando hay sufrimiento, los humildes son
los que se abren a la esperanza; quienes tienen con qué vivir suelen buscar
la seguridad en sus posesiones y talentos.
- ¡Dios no quiere pobres!, pero los pobres existen, porque existe la injusticia y la
indiferencia de todos los que no pensamos en los que mueren día a día sin felicidad.
Es lógico que los pobres esperen poco o nada
de quienes no se fijan en sus vidas.
- No es la pobreza, en sí misma, la que lleva a
buscar y esperar en Dios, sino la
humildad de todo ser humano que no confía su seguridad en lo que tiene.
·
La humildad no es una condición y menos una
exigencia divina para poder creer.
· La humildad es la roca sobre la que se levantan grandes
personalidades, por ser el medio humano
capaz de hacerle escuchar y aprender y tener voluntad de ser, por
encima de su propia realidad.
·
La humildad llena de sabiduría a quien
la vive y, no se pierde por ser alguien en la vida.
-
La vanidad y el orgullo alejan de sí mismo al
prójimo.
- La humildad acerca y crea empatía, sea pobre, rico, de cualquiera situación
social que la viva y la practique.
· La sabiduría de la humildad siempre será
vivida por un resto, no por quererlo Dios así, sino porque para el
mundo, la humildad es una debilidad;
cuando débil es quien vive de los
criterios del mundo aunque se crea superior.
·
El humilde suele llegar donde no llegan los
poderosos.
“El resto no hará mal, no
mentirá ni habrá engaño en su boca”
Leamos pausadamente la lectura de Pablo. (I
Cor. 1,26-31)
Mateo 5,1-12
· Creer en Jesucristo es creer en la
Bienaventuranzas, porque son
la vida de Jesús.
En la
primera lectura he hablado sobre la humildad al ser difícil entenderla; mucho
más es vivir las bienaventuranzas. No sólo hace falta ser humilde, sino tener fe en Jesús para optar por vivirlas.
“En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte,
se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo la boca, les enseñaba
diciendo: Bienaventurados…”
-
El gentío era multitud de pobres que no
tenían pan.
-
Jesús muchas veces subía al monte, que es signo “de presencia de Dios”.
- Se acercan los discípulos, llamados a escuchar para ir entendiendo,
poco a poco, las enseñanzas de su
Maestro, que son expresión de su propia vida.
Pensemos que Jesús, al pronunciar las Bienaventuranzas, no sólo trata de
enseñar, sino de hacer ver su propia
Vida, desde dónde lo dice y a quiénes se dirige.
- Por esto, he hablado de la humildad en el primer texto, al ver a quiénes se dirige Jesús.
ü
Para conocer a Jesús y creer en su vida
hay que acercarse a Él;
porque no se le llega a conocer sólo por estudio, ni por haber oído hablar de
Él.
ü Cuanto
más nos acercamos a Jesús mejor vemos lo lejos que estamos de comprender su
Vida de Amor y no de Ley.
-
María, que lo había criado y educado, tenía
que meditar en su corazón lo que no entendía de la vida de su hijo, a QUIEN
CREÍA COMO DIOS; porque sólo Ella tiene la garantía de que JESÚS,
nacido de sus entrañas, ES EL HIJO DE
DIOS.
- A nosotros nos toca contemplar y meditar
la Vida de Jesús, que nada tiene de ideológica, y la vida de fe de María, si
queremos ahondar en el don de la fe.
La realidad de la vida humana supera
nuestro propio entendimiento; para conocerla en su complejidad necesitamos
a Dios, por ser quien
conoce nuestro ser y el porqué
de todas las formas en que nos manifestamos.
- Valorando el rigor de la ciencia, el ser humano, en su ser, es más que lo que científicamente se le puede llegar a conocer.
- ¡Qué difícil es contemplarnos los humanos!, porque mirar al prójimo no es escrutar por saber lo más íntimo de su vida,
sino que se trata de una contemplación de
amor para un conocimiento mutuo, desde la verdad de las relaciones humanas.
- Conocer a Jesús y María exige, aun más, una contemplación de fe y de amor.
· Las Bienaventuranzas son la síntesis de la
Vida de Jesús como “Dios con nosotros”.
- Es difícil entender la felicidad humana desde
las Bienaventuranzas si falta el conocimiento y, sobre todo, la fe en Jesús.
- Es de mucho atrevimiento, o de gran sabiduría, el hecho de que Jesús, contemplando
al gentío que tenía delante, viendo el llanto, el hambre, la
injusticia, la falta de paz, la sed de amor y de misericordia, la persecución
oculta, la calumnia…, se
disponga a llamarles Bienaventurados.
· Jesús lo que enseña es la Verdad de su Vida y el porqué se ha hecho Hombre.
- Entendemos perfectamente que Jesús se
dirigiera, directamente a esta masa de gente abandonada, diciéndoles que Él venía a compartir su Vida con los que lloran, los
hambrientos, los que padecen la injusticia, los perseguidos, los calumniados, con todos los que sufren las consecuencias
de un poder y una autoridad errada en su proceder.
Centrado en su acción Mesiánica sin ideología
ni política.
· Que nadie diga que Dios no ha hecho, ni hace
nada, porque vivió por las multitudes
abandonadas, les dio pan, los acompañó en su vida, los amó, los perdonó…, hasta dar su propia Vida; no fue entendido como hombre, y menos por
ser Dios-Amor.
No son las Bienaventuranzas las que caen bien
o mal; es Jesús quien no cae bien al
mundo y, desde Él, se comprende que diga:
“Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os
calumnien de cualquier modo por mi causa”
Dios y el mundo son incompatibles, como
lo es una espiritualidad desencarnada
de la realidad o una entrega ideológica partidista, porque Dios ha venido en Cristo Jesús a dar la vida por toda la Humanidad,
estableciendo la Verdad de su Reino en medio del mundo para que, quien tenga
oídos, oiga y quien tenga ojos, vea.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
sANTA Brígida, abadesa en Irlanda
BIENAVENTURADOS

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