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lunes, 2 de febrero de 2026

LA FE VERDADERA COMO 

DON CIERTO EN EL ALMA

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día

Marcos 5,21-43

La hija de Jairo y la mujer enferma
(Mt 9.18-26; Lc 8.40-56)
21 Cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se le reunió mucha gente, y él se quedó en la orilla. 22 Llegó entonces uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, que al ver a Jesús se echó a sus pies 23 suplicándole con insistencia:
–Mi hija se está muriendo: ven a poner tus manos sobre ella, para que sane y viva.
24 Jesús fue con él, y mucha gente le acompañaba apretujándose a su alrededor. 25 Entre la multitud había una mujer que desde hacía doce años estaba enferma, con hemorragias. 26 Había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado cuanto tenía sin que le hubiera servido de nada. Al contrario, iba de mal en peor. 27 Esta mujer, al saber lo que se decía de Jesús, se le acercó por detrás, entre la gente, y le tocó la capa. 28 Porque pensaba: “Tan sólo con que toque su capa, quedaré sana.” 29 Al momento se detuvo su hemorragia, y sintió en el cuerpo que ya estaba sanada de su enfermedad. 30 Jesús, dándose cuenta de que había salido de él poder para sanar, se volvió a mirar a la gente y preguntó:
–¿Quién me ha tocado?
31 Sus discípulos le dijeron:
–Ves que la gente te oprime por todas partes y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’
32 Pero Jesús seguía mirando a su alrededor para ver quién le había tocado. 33 Entonces la mujer, temblando de miedo y sabiendo lo que le había sucedido, fue y se arrodilló delante de él, y le contó toda la verdad. 34 Jesús le dijo:
–Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila y libre ya de tu enfermedad.
35 Todavía estaba hablando Jesús, cuando llegaron unos de casa del jefe de la sinagoga a decirle al padre de la niña:
–Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar más al Maestro?
36 Pero Jesús, sin hacer caso de ellos, dijo al jefe de la sinagoga:
–No tengas miedo. Cree solamente.
37 Y sin dejar que nadie le acompañara, aparte de Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, 38 se dirigió a casa del jefe de la sinagoga. Allí, al ver el alboroto y la gente que lloraba y gritaba, 39 entró y les dijo:
–¿Por qué alborotáis y lloráis de esa manera? La niña no está muerta, sino dormida.
40 La gente se burlaba de Jesús, pero él los hizo salir a todos, y tomando al padre, a la madre y a los que le acompañaban, entró donde estaba la niña. 41 La tomó de la mano y le dijo:
–Talita, cum (que significa: “Muchacha, a ti te digo: levántate.”)
42 Al momento, la muchacha, que tenía doce años, se levantó y echó a andar. Y la gente se quedó muy impresionada. 43 Jesús ordenó severamente que no se lo contaran a nadie, y luego mandó que dieran de comer a la niña.

DÍA 3 FEBRERO CICLO  A

·       Creer es un don para la integridad del ser humano; no es cuestión solo de entendimiento ni de sentimientos.

Lo que se cree transforma la vida; es la prueba de la certeza, que es evidencia en el alma de lo que se cree.

·       La fe no puede ser algo puramente subjetivo, se cree en algo, en alguien, en Dios; lo que se cree está siempre fuera de nuestro ser.

-        Toda fe cierta y verdadera crea testigos.

·       El interrogante es: ¿Se puede vivir sin fe?

-     Un ser humano, que diga “no creo en nada” es que, no ha valorado todavía algo o nada de lo que existe y, si es indiferente a todo, también lo es para su propia vida, vivida sin prójimo.

·    Jesús, como hombre verdadero, ha dado testimonio de lo que es vivir creyendo en DIOS PADRE, revelándose como hombre, amando todo lo creado y dando su vida por el prójimo, sobre todo, por el más necesitado.

-        Hombre que “aprendió obedeciendo” a ser lo que fue; manifestándose como el más libre de los hombres frente al poder y la Ley, que cumplió.

El texto nos muestra cómo se desenvuelven los seres humanos cuando creen y aman.

“Se acercó un jefe de sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole:

“Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva.

Tal vez, este jefe de sinagoga se habría sorprendido de Jesús al verle curar en sábado; cuando se ama y se cree, saltamos todas las barreras acudiendo a quien sabemos que puede ayudarnos.

-       Ante la vida, en toda su complejidad, y ante la muerte, quien nos puede ayudar es Dios si tenemos fe y amor a Él.

-        “La niña no está muerta, está dormida”, y se reían de Él.

-        Sólo Dios puede levantarnos de “las vidas muertas”, seamos o no conscientes de ellas y, sólo Dios nos da la mano cuando llega el final del tiempo, para algo más importante que devolvernos a la vida, porque nos ofrece la eterna.

-        “Talitha qumi”, levántate” y la niña fue devuelta a la vida.

La hemorroisa es otra mujer que nos da testimonio de fe y de amor ante la realidad de su vida, determinada por la enfermedad.

-        “Con solo tocarle el manto curaré”.

-        Ir a Jesús es acercarse a Dios y no de cualquier forma.

-        Quien pide con fe ya tiene lo que desea, nos ha dicho Él.

-   La confianza está en aceptar que sea la que sea, la respuesta de Jesús, es nuestra curación humana, física y espiritual; no es según lo que cada uno espera de Dios, porque nos ama y quiere lo mejor para cada uno de nosotros

-        “¿Quién me ha tocado el manto?”

Jesús sabe quién va a Él con fe o sin ella y distingue, de quiénes lo apretujan, los que le tocan con fe y amor.  

-        “Hija, tu fe te salvado. Vete en paz y queda curada”

Dios nos ofrece gratuitamente la salvación

Federico Allara


SANTORAL DEL DÍA



TALITA KUM






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