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jueves, 5 de febrero de 2026

HERODÍAS ABORRECÍA A JUAN

 Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día

Marcos 6,14-29

Muerte de Juan el Bautista
(Mt 14.1-12; Lc 9.7-9)
14 El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama había corrido por todas partes, y algunos decían: “Juan el Bautista ha resucitado, y por eso tiene este poder milagroso.”
15 Otros decían: “Es el profeta Elías.”
Y otros: “Es un profeta como los antiguos profetas.”
16 Pero Herodes decía al oir estas cosas:
–Ese es Juan. Yo mandé cortarle la cabeza, pero ha resucitado.
17 Es que Herodes, por causa de Herodías, había mandado apresar a Juan y le había hecho encadenar en la cárcel. Herodías era esposa de Felipe, hermano de Herodes, pero Herodes se había casado con ella. 18 Y Juan le había dicho a Herodes: “No puedes tener por tuya a la mujer de tu hermano.”
19 Herodías odiaba a Juan y quería matarlo; pero no podía, 20 porque Herodes le temía y le protegía sabiendo que era un hombre justo y santo; y aun cuando al oirle se quedaba perplejo, le escuchaba de buena gana. 21 Pero Herodías vio llegar su oportunidad cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus jefes y comandantes y a las personas importantes de Galilea. 22 La hija de Herodías entró en el lugar del banquete y bailó, y tanto gustó el baile a Herodes y a los que estaban cenando con él, que el rey dijo a la muchacha:
–Pídeme lo que quieras y yo te lo daré.
23 Y le juró una y otra vez que le daría cualquier cosa que pidiera, aunque fuese la mitad del país que él gobernaba. 24 Ella salió y preguntó a su madre:
–¿Qué puedo pedir?
Le contestó:
–Pide la cabeza de Juan el Bautista.
25 La muchacha entró de prisa donde estaba el rey y le dijo:
–Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.
26 El rey se disgustó mucho, pero como había hecho un juramento en presencia de sus invitados, no quiso negarle lo que pedía. 27 Así que envió en seguida a un soldado con la orden de traerle la cabeza de Juan. 28 Fue el soldado a la cárcel, le cortó la cabeza a Juan y la puso en una bandeja. Se la dio a la muchacha y ella se la entregó a su madre.
29 Cuando los seguidores de Juan lo supieron, tomaron el cuerpo y lo pusieron en una tumba.

DÍA 6 FEBRERO  CICLO  A

·     La fama de Jesús había crecido por todo lo que decía y hacía y, cómo lo hacía; lo que para unos era un motivo de admiración, a otros les motivaba a perseguir y aborrecer.

A Juan habían acudido gentes de todas las regiones y, también fariseos.

-  Unos con sincero deseo de conversión por las palabras que Juan pronunciaba, otros por algo que todos llevamos dentro ante la trascendencia de la vida, pero estos no iban con intención de convertirse, sino a cumplir un ritual por temor ante la voz que suena en el interior; el cumplimiento no acalla la voz, porque donde no hay verdad interior, lo exterior es apariencia.

-        El mismo Herodes admiraba a Juan y le hacía pensar.

·       Dios se fija en las apariencias con dolor, porque sabe que son un engaño de la verdad de la vida.

Lo que no puedo entender es la falta de lógica racional al contemplar:

-        El aborrecimiento del bien que las personas buenas realizan.

-        El odio y la indiferencia ante Dios.

-       La persecución de los seres humanos que se dan con amor al prójimo “en verdad” hasta exponer la vida.

El texto del Evangelio nos da luz en dos aspectos, entre otros muchos que podemos deducir.

1)  Con relación a Jesús, extendida su fama, “unos decían: es Juan el Bautista que ha resucitado, otros, es Elías

-     ¡Qué error manifestamos cuando no tenemos conocimiento de la realidad!

-        Nada de lo que decían era objetivo.

-      Cuando falta la buena intención de conocer los hechos en su verdad es causa de dudas e inseguridades, que se fundan en el mismo error que, en muchos, puede ser ignorancia voluntaria.

2) Todos se equivocaban con relación a Jesús y ante lo que es la Resurrección.

“Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo”

-        Cuando se desea justificar el mal se odia el bien y, a quien lo anuncia.

-      Cuando se une el hábito del mal con el poder, las consecuencias sólo las puede medir Dios.

-      El prójimo, que vive bajo la dependencia del mal y del poder, experimenta la realidad del sufrimiento, que le puede causar la muerte.

Nosotros seguimos soportando:

-         La injusticia de las guerras, negocio del poder.

-         El hambre, cuando la economía sólo piensa en enriquecerse;

-        El odio y la venganza, como hábito generalizado desde el poder de las ideologías y de las religiones, que nada tienen que ver con el Dios Revelado en Cristo.  

“El rey se puso muy triste”, pero Juan fue decapitado.

Vivir sólo la tristeza, de la realidad del mundo, es una más de las hipocresías dejando crecer la inseguridad, la pobreza y la falta de sentido de la vida, que va hundiendo a millones de seres humanos en la desesperanza.

·       ¿Qué hicieron Juan y Jesús ante la realidad del odio y de la persecución?

Ser fieles a su vida:

-        Juan anunciando la Verdad que llegaba.

-        Jesús, inocente, consiente la crucifixión perdonando y justificando con amor habiendo asumido nuestro pecado, en espera de nuestra conversión.

Dios lo que no tenía que hacer, lo hizo. ¿Qué hacemos nosotros? 

 Federico  Allara

SANTORAL DEL DÍA 

ss. Pablo Miki, sacerdote, 

y Compañeros, mártires japoneses


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