"...OS BAUTIZARÁ CON
ESPÍRITU SANTO Y FUEGO"
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
Animación a la lectura
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 3,1-12
Juan el Bautista en el desierto 3 1 Por aquel tiempo se presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea. 2 En su proclamación decía: “¡Convertíos a Dios, porque el reino de los cielosd está cerca!” 3 Juan era aquel de quien el profeta Isaías había dicho: “Una voz grita en al desierto: ‘¡Preparad el camino del Señor; abridle un camino recto!’ ” 4 Juan iba vestido de ropa hecha de pelo de camello, que se sujetaba al cuerpo con un cinturón de cuero; su comida era langostas y miel del monte. 5 Gentes de Jerusalén, de toda la región de Judea y de toda la región cercana al Jordán salían a escucharle. 6 Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán. 7 Pero viendo Juan que muchos fariseos y saduceos acudían a que los bautizara, les dijo: “¡Raza de víboras!, ¿Quién os ha dicho que vais a libraros del terrible castigo que se acerca? 8 Demostrad con vuestros actos que os habéis vuelto a Dios, 9 y no os hagáis ilusiones diciéndoos: ‘Nosotros somos descendientes de Abraham’, porque os aseguro que incluso de estas piedras puede Dios sacar descendientes a Abraham. 10 Ya está el hacha lista para cortar de raíz los árboles. Todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. 11 Yo, ciertamente, os bautizo con agua para invitaros a que os convirtáis a Dios; pero el que viene después de mí os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, que ni siquiera merezco llevarle las sandalias. 12 Trae la pala en la mano, y limpiará el trigo y lo separará de la paja. Guardará su trigo en el granero, pero quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.” |
II DOMINGO DE ADVIENTO
Isaías 11,1-10
Texto
que nos habla del que ha de venir.
Descendiente de David, que llegó de pastor a rey; “florecerá del tronco de Jesé”;
su descendiente será un vástago real sobre el que
se posará el espíritu del Señor, llenando al Pueblo de
esperanza de un mundo nuevo donde reinará la paz.
“A través de la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras
mantengamos la esperanza”, nos
lo dice Pablo, que vivió configurado a Cristo en gran tribulación, sin temor,
hasta que lo mataron, a espada, en Roma; fue convertido por el mismo Cristo y
su testigo, viviendo en paz desde la
opción por el mundo nuevo que estableció Jesús.
Después
de siglos de diálogo de Dios, del Dios Uno, Único y Verdadero,
con el ser humano, creado
con el fin de poder ser consciente de las intervenciones divinas, objetivas,
y poder llegar a conocer, creer y
amar a Dios, Comunidad de Amor de tres
Personas divinas, de igual Naturaleza, ante el acto de salir
de sí mismo para que, todo ser humano que busque la Verdad la pueda encontrar
en la cercanía del mismo Dios, que nos habla desde la Creación, por medios
humanos y en hechos experimentados, antes
de Encarnarse y nacer como Hombre “en todo igual a nosotros, menos en el pecado”, fue enviado como Precursor, para preparar el camino al Señor, un hombre llamado Juan, hijo
de Zacarías e Isabel.
Me
refiero al Dios que conocemos como
Comunidad Trinitaria de Amor.
-
Si
no aceptamos que Dios es Uno y Trino no
podemos entender la Encarnación, sin la cual no tendría sentido la Navidad;
cómo “no la quisieron entender, en su tiempo, los sabios y entendidos”
-
La
fe antecede a los milagros. Jesús no los hizo para que el Pueblo
creyera, sino que fue la confianza en
Él, por su manera de hablar y de amar, la que movía a
acercarse con fe; porque creer
es confiar.
- Nosotros
estamos en la misma situación. Nuestra disposición de fe con la que acudimos a
Dios es anterior a esperar que Dios nos muestre su existencia.
Mientras
llega la segunda venida de Cristo, la Iglesia
católica le celebra cada día, en su Liturgia y en sus
Sacramentos, porque Ella es la que espera a que el
señor vuelva.
- La Iglesia es la precursora, que
prepara a sus hijos para que el Señor nos encuentra en vela mientras
caminamos por camino cierto.
No
somos nosotros los protagonistas de ningún acontecer divino, lo que somos es en la medida en que nos
reconocemos miembros de la Iglesia y le somos fieles.
Todo
individualismo religioso sitúa, voluntariamente, a los protagonistas al
margen de la convivencia sacramental dentro de la Iglesia. El bautismo nos incorpora a Ella; no
para pensar que, tenemos capacidad para hacer lo que sólo en Ella podemos vivir.
· Juan
predicaba la conversión, a sentirse
Pueblo de Dios siendo fieles a la Ley mosaica, no sólo por cumplirla, sino
como la misma Ley proponía, siendo
fieles en la ayuda a huérfanos y viudas, agradando a Dios con el
amor con que se veían amados.
- Juan, mientras bautizaba
con este acto de purificación, trataba
de “raza de víboras” a fariseos y saduceos, porque acudían a él, orgullosos de ser cumplidores de la Ley
sin amor y, cualquier rito o sacramento no justifica por
cumplirlo, sino
por lo que significa de fe y de amor.
·
Juan
llamaba a la conversión porque estaba cerca el Reino de Dios.
- Acudía
toda gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán, y fariseos
y saduceos; pero ¿qué entendían y esperaban del Reino de Dios cercano?
- ¿Qué vivimos
y esperamos, qué creemos los cristianos bautizados y miembros de la Iglesia
católica?
- ¿Entendemos
qué significa
un nuevo Adviento para nosotros?
a) La primera
conversión es a la Iglesia de Cristo;
b) El signo
interno y externo de nuestra conversión individual es ser
uno en y para la Iglesia; trabajando por la unidad si es que somos capaces de unirnos a la oración de Jesús al Padre: “Que todos sean uno, como lo somos nosotros”
- Me atrevo a decir que, el recuerdo moral, de nuestro actuar como creyentes, viene edificado después de nuestra conversión a conocer lo que realmente es
la Iglesia y a ser fieles procurando el testimonio de la unidad en Ella.
Lo común de todos los reconocidos como
Santos ha sido la
fidelidad a la Iglesia católica y al Papa; luego cada Santo ha vivido su
carisma evangélico, su configuración a Cristo.
- En S.
Francisco no fue primero su Regla
y la exigencia de esta misma, que
era puro Evangelio, sino la exigente profesión
de fe en la Iglesia
y al “señor Papa”.
- Los
bautizados, como todas las Congregaciones y Comunidades
religiosas, somos como servidores
de la Iglesia una, santa y católica.
-
Nosotros hemos sido bautizados con Espíritu
Santo, que es el hacedor de Dios desde la Creación y el que lleva a
término la obra de Cristo, por voluntad del Padre.
Si antes del Acto de salir de Sí mismo Dios, Uno y Trino, supuso
un Acto
interno de decisión, quiere decir que, nuestro actuar como
creyentes no es fruto de muchas
acciones, sino el fruto de un acto interno dialogado con el
Espíritu.
- Esto si nos
creemos que habita en nosotros, y la garantía de nuestras acciones, en bien de la Iglesia y de la Humanidad, pasa por la fidelidad a la Iglesia, que es el verdadero sujeto de la fe; y nosotros en cuanto somos en Ella y por Ella.
·
Juan Bautista fue fiel a Cristo, no se hizo protagonista como Precursor.
“El que viene
detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco desatarle las sandalias”, es decir, no merezco ser esclavo
del Señor.
Que el Espíritu Santo nos dé su Luz para entender
qué es lo primero de la conversión, para luego
edificar la vida, que pueda ser testimonio de fe en Cristo Jesús.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA

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