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sábado, 6 de diciembre de 2025


"...OS BAUTIZARÁ CON 

ESPÍRITU SANTO Y FUEGO"

 Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

Animación a la lectura 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 3,1-12

Juan el Bautista en el desierto
(Mc 1.1-8; Lc 3.1-9,15-17; Jn 1.19-28)
3
Por aquel tiempo se presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea. En su proclamación decía: “¡Convertíos a Dios, porque el reino de los cielosd está cerca!”
Juan era aquel de quien el profeta Isaías había dicho:
“Una voz grita en al desierto:
‘¡Preparad el camino del Señor;
abridle un camino recto!’ ”
Juan iba vestido de ropa hecha de pelo de camello, que se sujetaba al cuerpo con un cinturón de cuero; su comida era langostas y miel del monte. Gentes de Jerusalén, de toda la región de Judea y de toda la región cercana al Jordán salían a escucharle. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.
Pero viendo Juan que muchos fariseos y saduceos acudían a que los bautizara, les dijo: “¡Raza de víboras!, ¿Quién os ha dicho que vais a libraros del terrible castigo que se acerca? Demostrad con vuestros actos que os habéis vuelto a Dios, y no os hagáis ilusiones diciéndoos: ‘Nosotros somos descendientes de Abraham’, porque os aseguro que incluso de estas piedras puede Dios sacar descendientes a Abraham. 10 Ya está el hacha lista para cortar de raíz los árboles. Todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. 11 Yo, ciertamente, os bautizo con agua para invitaros a que os convirtáis a Dios; pero el que viene después de mí os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, que ni siquiera merezco llevarle las sandalias. 12 Trae la pala en la mano, y limpiará el trigo y lo separará de la paja. Guardará su trigo en el granero, pero quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.”

 II DOMINGO DE ADVIENTO

Isaías 11,1-10

Texto que nos habla del que ha de venir. Descendiente de David, que llegó de pastor a rey; florecerá del tronco de Jesé”; su descendiente será un vástago real sobre el que se posará el espíritu del Señor, llenando al Pueblo de esperanza de un mundo nuevo donde reinará la paz.

Rom 15,4-9

“A través de la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza”, nos lo dice Pablo, que vivió configurado a Cristo en gran tribulación, sin temor, hasta que lo mataron, a espada, en Roma; fue convertido por el mismo Cristo y su testigo, viviendo en paz desde la opción por el mundo nuevo que estableció Jesús.  

Mt 3,1-12

Después de siglos de diálogo de Dios, del Dios Uno, Único y Verdadero, con el ser humano, creado con el fin de poder ser consciente de las intervenciones divinas, objetivas, y poder llegar a conocer, creer y amar a Dios, Comunidad de Amor de tres Personas divinas, de igual Naturaleza, ante el acto de salir de sí mismo para que, todo ser humano que busque la Verdad la pueda encontrar en la cercanía del mismo Dios, que nos habla desde la Creación, por medios humanos y en hechos experimentados, antes de Encarnarse y nacer como Hombre “en todo igual a nosotros, menos en el pecado”, fue enviado como Precursor, para preparar el camino al Señor, un hombre llamado Juan, hijo de Zacarías e Isabel.

Me refiero al Dios que conocemos como Comunidad Trinitaria de Amor.

-       Si no aceptamos que Dios es Uno y Trino no podemos entender la Encarnación, sin la cual no tendría sentido la Navidad; cómo “no la quisieron entender, en su tiempo, los sabios y entendidos”

-       La fe antecede a los milagros. Jesús no los hizo para que el Pueblo creyera, sino que fue la confianza en Él, por su manera de hablar y de amar, la que movía a acercarse con fe; porque creer es confiar.

-   Nosotros estamos en la misma situación. Nuestra disposición de fe con la que acudimos a Dios es anterior a esperar que Dios nos muestre su existencia.

Mientras llega la segunda venida de Cristo, la Iglesia católica le celebra cada día, en su Liturgia y en sus Sacramentos, porque Ella es la que espera a que el señor vuelva.

-   La Iglesia es la precursora, que prepara a sus hijos para que el Señor nos encuentra en vela mientras caminamos por camino cierto.

No somos nosotros los protagonistas de ningún acontecer divino, lo que somos es en la medida en que nos reconocemos miembros de la Iglesia y le somos fieles.

Todo individualismo religioso sitúa, voluntariamente, a los protagonistas al margen de la convivencia sacramental dentro de la Iglesia. El bautismo nos incorpora a Ella; no para pensar que, tenemos capacidad para hacer lo que sólo en Ella podemos vivir.

·    Juan predicaba la conversión, a sentirse Pueblo de Dios siendo fieles a la Ley mosaica, no sólo por cumplirla, sino como la misma Ley proponía, siendo fieles en la ayuda a huérfanos y viudas, agradando a Dios con el amor con que se veían amados.

-   Juan, mientras bautizaba con este acto de purificación, trataba de “raza de víboras” a fariseos y saduceos, porque acudían a él, orgullosos de ser cumplidores de la Ley sin amor y, cualquier rito o sacramento no justifica por cumplirlo, sino por lo que significa de fe y de amor.

·       Juan llamaba a la conversión porque estaba cerca el Reino de Dios.

-       Acudía toda gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán, y fariseos y saduceos; pero ¿qué entendían y esperaban del Reino de Dios cercano?

-  ¿Qué vivimos y esperamos, qué creemos los cristianos bautizados y miembros de la Iglesia católica?

-       ¿Entendemos qué significa un nuevo Adviento para nosotros?

a)    La primera conversión es a la Iglesia de Cristo;

b)   El signo interno y externo de nuestra conversión individual es ser uno en y para la Iglesia; trabajando por la unidad si es que somos capaces de unirnos a la oración de Jesús al Padre: “Que todos sean uno, como lo somos nosotros”

-    Me atrevo a decir que, el recuerdo moral, de nuestro actuar como creyentes, viene edificado después de nuestra conversión a conocer lo que realmente es la Iglesia y a ser fieles procurando el testimonio de la unidad en Ella.

Lo común de todos los reconocidos como Santos ha sido la fidelidad a la Iglesia católica y al Papa; luego cada Santo ha vivido su carisma evangélico, su configuración a Cristo.

-      En S. Francisco no fue primero su Regla y la exigencia de esta misma, que era puro Evangelio, sino la exigente profesión de fe en la Iglesia y al “señor Papa”.

-  Los bautizados, como todas las Congregaciones y Comunidades religiosas, somos como servidores de la Iglesia una, santa y católica.

-       Nosotros hemos sido bautizados con Espíritu Santo, que es el hacedor de Dios desde la Creación y el que lleva a término la obra de Cristo, por voluntad del Padre.

Si antes del Acto de salir de Sí mismo Dios, Uno y Trino, supuso un Acto interno de decisión, quiere decir que, nuestro actuar como creyentes no es fruto de muchas acciones, sino el fruto de un acto interno dialogado con el Espíritu.

-   Esto si nos creemos que habita en nosotros, y la garantía de nuestras acciones, en bien de la Iglesia y de la Humanidad, pasa por la fidelidad a la Iglesia, que es el verdadero sujeto de la fe; y nosotros en cuanto somos en Ella y por Ella.

·       Juan Bautista fue fiel a Cristo, no se hizo protagonista como Precursor.

El que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco desatarle las sandalias”, es decir, no merezco ser esclavo del Señor.

Que el Espíritu Santo nos dé su Luz para entender qué es lo primero de la conversión, para luego edificar la vida, que pueda ser testimonio de fe en Cristo Jesús.          

Federico  Allara

 

  SANTORAL DEL DÍA 

s. Ambrosio, obispo de Milán 

y doctor de la Iglesia



ESPERANZA QUE DESPIERTA


 



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