"PASA JESÚS EL NAZARENO"
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 18, 35-43
Jesús sana a un ciego en Jericó35 Se encontraba Jesús ya cerca de Jericó. Un ciego que estaba sentado junto al camino, pidiendo limosna, 36 al oir que pasaba mucha gente preguntó qué sucedía. 37 Le dijeron que Jesús de Nazaret pasaba por allí, 38 y él gritó:–¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!39 Los que iban delante le reprendían para que se callase, pero él gritaba todavía más:–¡Hijo de David, ten compasión de mí!40 Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo cerca le preguntó:41 –¿Qué quieres que haga por ti?El ciego contestó:–Señor, quiero recobrar la vista.42 Jesús le dijo:–¡Recóbrala! Por tu fe has sido sanado.43 En aquel mismo momento recobró el ciego la vista, y siguió a Jesús alabando a Dios. Y toda la gente que vio esto alababa también a Dios.
DÍA 17 NOVIEMBRE CICLO C
· Jericó es
la ciudad más vieja del mundo. Allí
estuvo Jesús, hizo milagros y comió en casa de Zaqueo.
Desgraciadamente
la pobreza ha existido desde siempre;
el ser humano ha sido,
permanentemente, creador de “prójimo pobre”; muchos de ellos tienen que
vivir pidiendo limosna aun teniendo tanto derecho, de vivir dignamente, como
quien “le hace caridad” dando, de lo que le sobra, a un ser igual que
él; fácilmente nos habituamos a que, esto sea norma privando de derechos y
de pan a quien, delante de Dios, es un semejante.
Todo
lo que se almacena se le quita a quien le pertenece obligándole a pedir
limosna y, a vivir de forma indigna a un ser humano.
“Había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna”
-
Sintió que pasaba gente de una manera no
habitual y preguntó qué pasaba.
“Pasa Jesús el Nazareno”
- Tenía que haber oído hablar de Él; de lo
contrario no era normal que empezara a gritar:
“Jesús, hijo de David, ten compasión de mí”
-
No sólo habría oído hablar de Jesús; lo que
dice, “Jesús, hijo de David ten compasión de mí”, es propio de la fe.
· Jesús ha pasado por nuestra Historia humana; nadie puede negar su paso por el mundo;
es más, de nadie hay tanto testimonio como de Jesús.
-
Cualquier ser humano, que ha hecho historia por
su vida es más fácilmente creído; precisamente porque nadie se plantea
su existencia, aún siguiéndole por lo que ha sido importante o no. Lo cierto es que, la trascendencia de la Vida de Jesús ha
inquietado a unos y a otros en cada
tiempo de la historia.
Dado lo que Jesús ha dicho y ha hecho, en favor de la Humanidad, es de cultura, si no lo es de fe, hacer lo posible por conocerlo; lo
contrario es consumar libremente una ignorancia cultural voluntaria, que
más debería inquietar, si se afirma “creer”
y “no negar”, por la confusión en la que deriva la fe
en Dios.
· Dios ha descendido de su Comunidad de Vida de
Amor eterno para que, todo ser humano que lo busca lo pudiera reconocer en la
Humanidad de Jesús.
Repito que es más fácil “creer en el Dios
del cielo” que, “al mismo Dios viéndole
hecho Hombre paseando por nuestras calles”.
-
Su Pueblo creía en Dios, pero no aceptó verle curar a leprosos, dar vista a un ciego, o perdonar a
quien la Ley, mal interpretada, no
perdonaba.
-
Dios
ha pasado por nuestra historia. Pensemos cual es la causa de no
querer “reconocerlo” para “ser conocido y creído”, no sólo
por Él, sino por los testigos, que ha dejado la Historia después de su paso…
- ¡Tantos dando la vida por su Verdad, sin
temer la muerte, porque han creído en
el Amor por Cristo revelado!
¿Qué quieres que haga por
ti?
- Es
la pregunta que nos hace Jesús si somos conscientes de nuestro vivir cansado
y atribulado.
El
ciego de Jericó respondió: “Señor, que vea”
Como
este ciego,
como sus mismos discípulos y como muchos que se acercaron a Jesús, también yo le pido: “Señor, que vea”
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
· Jericó es
la ciudad más vieja del mundo. Allí
estuvo Jesús, hizo milagros y comió en casa de Zaqueo.
Desgraciadamente
la pobreza ha existido desde siempre;
el ser humano ha sido,
permanentemente, creador de “prójimo pobre”; muchos de ellos tienen que
vivir pidiendo limosna aun teniendo tanto derecho, de vivir dignamente, como
quien “le hace caridad” dando, de lo que le sobra, a un ser igual que
él; fácilmente nos habituamos a que, esto sea norma privando de derechos y
de pan a quien, delante de Dios, es un semejante.
Todo
lo que se almacena se le quita a quien le pertenece obligándole a pedir
limosna y, a vivir de forma indigna a un ser humano.
“Había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna”
-
Sintió que pasaba gente de una manera no
habitual y preguntó qué pasaba.
“Pasa Jesús el Nazareno”
- Tenía que haber oído hablar de Él; de lo
contrario no era normal que empezara a gritar:
“Jesús, hijo de David, ten compasión de mí”
-
No sólo habría oído hablar de Jesús; lo que
dice, “Jesús, hijo de David ten compasión de mí”, es propio de la fe.
· Jesús ha pasado por nuestra Historia humana; nadie puede negar su paso por el mundo;
es más, de nadie hay tanto testimonio como de Jesús.
-
Cualquier ser humano, que ha hecho historia por
su vida es más fácilmente creído; precisamente porque nadie se plantea
su existencia, aún siguiéndole por lo que ha sido importante o no. Lo cierto es que, la trascendencia de la Vida de Jesús ha
inquietado a unos y a otros en cada
tiempo de la historia.
Dado lo que Jesús ha dicho y ha hecho, en favor de la Humanidad, es de cultura, si no lo es de fe, hacer lo posible por conocerlo; lo
contrario es consumar libremente una ignorancia cultural voluntaria, que
más debería inquietar, si se afirma “creer”
y “no negar”, por la confusión en la que deriva la fe
en Dios.
· Dios ha descendido de su Comunidad de Vida de
Amor eterno para que, todo ser humano que lo busca lo pudiera reconocer en la
Humanidad de Jesús.
Repito que es más fácil “creer en el Dios
del cielo” que, “al mismo Dios viéndole
hecho Hombre paseando por nuestras calles”.
-
Su Pueblo creía en Dios, pero no aceptó verle curar a leprosos, dar vista a un ciego, o perdonar a
quien la Ley, mal interpretada, no
perdonaba.
-
Dios
ha pasado por nuestra historia. Pensemos cual es la causa de no
querer “reconocerlo” para “ser conocido y creído”, no sólo
por Él, sino por los testigos, que ha dejado la Historia después de su paso…
- ¡Tantos dando la vida por su Verdad, sin
temer la muerte, porque han creído en
el Amor por Cristo revelado!
¿Qué quieres que haga por
ti?
- Es
la pregunta que nos hace Jesús si somos conscientes de nuestro vivir cansado
y atribulado.
El
ciego de Jericó respondió: “Señor, que vea”
Como
este ciego,
como sus mismos discípulos y como muchos que se acercaron a Jesús, también yo le pido: “Señor, que vea”
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA

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