¿CUÁNTOS PANES TENÉIS?
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
5 minutos en nuestro "día a día"
Isaías 25, 3-10
Mateo 15,29-37
DÍA 3 DICIEMBRE CICLO A
DÍA 3 DICIEMBRE CICLO A
Nos
imaginamos que llaman a la puerta y al abrir vemos a un señor que nos pregunta:
¿Cuántos panes tienes?
¿Cuál sería nuestra reacción?
Me imagino que, unos cerrarían la puerta más
o menos educadamente según el carácter; otros se lo tomarían a broma y
sonreirían saludando con “buenos días” o “buenas tardes”; el más interesado le
diría por qué lo pregunta…contestándole el señor que, simplemente deseaba saber los panes que tenía...
Si alguien nos lo preguntara, fuera cual
fuera nuestra reacción, nos deberíamos
quedar pensando… ¿De cuántos panes dispongo?
¡Qué difícil es, para los que tenemos algo
más de siete, responder!
No se trata de panes, sino de lo que
tenemos espiritual y materialmente.
·
Este “señor” imaginado es
Jesús; lo contado como anécdota, fue real.
“Jesús se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó”
El lugar sigue siendo hoy bien concreto. Vamos a seguir imaginando.
·
Estando Jesús sentado en el monte…
- Hoy le
acuden los tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos,
los pobres, los emigrantes de persecuciones religiosas y de guerras…, los marginados de cualquier Sociedad
“humana” y,
-
Hoy, a todos los creyentes” sea cual sea
nuestra fe, y a todos los ideólogos que “luchan” por un mundo “más igual”,
nos hace la misma pregunta.
¡Qué difícil, repito, es responder sinceramente a Jesús!
Dios que, en su PALABRA,
ha creado todo cuanto existe, es Señor, que no toca nada de lo que nos creemos propietarios, sólo nos pregunta “cuántos panes tenemos”
porque, si algo nuestro lo dejamos
libremente en sus manos “Él lo
multiplica y lo reparte”
- Si en el mar de Galilea no hubiera habido
alguien que entregara los siete panes que llevaba… tal vez, teniendo Jesús compasión
de las gentes, nuestro Dios y Señor, hubiera dejado sin comer a todos;
no siendo responsable al no obligar
al “propietario” a dar los
siete panes que tenía.
- ¡Cuántos, ayer y hoy, desean que sea Dios quien
arregle la realidad de la pobreza en el mundo, o que lo solucione quien tiene
poder!
A S. Ignacio le costó mucho, después de preguntarle una y otra vez, convencer a Francisco Javier sobre “qué haría de su vida”; hoy celebramos su fiesta.
- A cada respuesta Ignacio le contestaba: ¿Y después?... Hasta que dijo Javier:
“Después llega la muerte”; e Ignacio siguió… ¿Y
después”?...
-
Sería interesante releer las cartas de Javier
escritas a sus amigos de París.
Por guardarnos en propiedad, sobre todo, los panes
espirituales y sabiendo que,
Dios es Señor, que no toca nada, tal vez muchos se queden,
no sólo sin pan, sino sin conocer a Dios, mientras en el mar de Galilea…”Comieron
todos y se saciaron”
Lógico
que fueran siete; es signo de plenitud, de totalidad.
Federico
Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Francisco Xavier, sacerdote jesuita,
